En municipios como Hopelchén y Hecelchakán es común ver largas filas de tractores, hombres con overoles y sombreros, mujeres con vestidos largos y comercios donde predominan productos elaborados por la comunidad menonita. Sin embargo, una de las preguntas que más despierta curiosidad entre quienes visitan la región es: ¿por qué los menonitas hablan alemán si viven en México?
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De Europa a la selva maya: por qué los menonitas se mudaron a Campeche y hoy generan controversia
La respuesta se encuentra en una historia de migraciones que comenzó hace varios siglos en Europa y que terminó convirtiendo a Campeche en uno de los estados con mayor presencia de esta comunidad.
Un pueblo originario de Europa
Los menonitas no son originarios de México. Su historia comienza en el siglo XVI, cuando surgieron en los Países Bajos y el norte de Alemania como un movimiento cristiano anabaptista inspirado por Menno Simons, de quien proviene su nombre.
A lo largo de los siglos enfrentaron persecuciones religiosas, por lo que emigraron hacia distintos países de Europa, principalmente Prusia —actual territorio de Alemania y Polonia— y posteriormente al Imperio ruso, donde conservaron sus costumbres, idioma y forma de vida agrícola.
Tras perder algunos privilegios durante el siglo XIX, miles de familias emigraron a Canadá y, décadas más tarde, comenzaron una nueva migración hacia México.
¿Por qué hablan alemán?
Aunque muchos creen que hablan el alemán moderno, en realidad la mayoría utiliza Plautdietsch o bajo alemán menonita, un dialecto germánico que ha sido transmitido de generación en generación desde hace más de 400 años.
Además del Plautdietsch, muchos hablan español para realizar actividades comerciales y algunos también dominan el alemán estándar, principalmente por motivos religiosos y educativos.
¿Son mexicanos?
La respuesta es sí. Muchos de los menonitas que actualmente viven en Campeche nacieron en México y cuentan con nacionalidad mexicana.
Otros llegaron desde Chihuahua, Durango, Zacatecas o incluso Belice durante las últimas décadas para establecer nuevas colonias agrícolas en el estado.
Aunque conservan su idioma, religión, vestimenta y tradiciones, forman parte de la población mexicana y participan activamente en la economía regional.
¿Dónde viven los menonitas en Campeche?
La mayor concentración se encuentra en el municipio de Hopelchén, especialmente en comunidades como:
- Nuevo Progreso
- El Temporal
- Salamanca
- Santa Fe
- La Nueva Esperanza
- Yohaltún y otras colonias agrícolas
También existen asentamientos en zonas de Hecelchakán y otros municipios del norte del estado.
Actualmente se estima que miles de menonitas habitan Campeche, principalmente dedicados a actividades agropecuarias.
¿A qué se dedican?
La agricultura y la ganadería son la base de su economía.
Entre los principales productos que producen y comercializan destacan:
- Maíz
- Soya
- Sorgo
- Frijol
- Chile
- Sandía
- Calabaza
- Leche
- Quesos artesanales
- Crema
- Mantequilla
- Yogur
- Carne de res y cerdo
- Miel (en algunos casos)
- Maquinaria agrícola y talleres mecánicos
Además, son reconocidos por la fabricación de muebles, herrería, carpintería y la venta de implementos agrícolas.
Muchas personas viajan desde distintos municipios para comprar directamente en sus establecimientos quesos, embutidos, pan, leche fresca y otros productos.
Una comunidad reservada
La mayoría de las colonias mantiene un estilo de vida tradicional.
Dependiendo del grupo religioso, algunas comunidades limitan el uso de televisión, internet o teléfonos celulares, mientras que otras han incorporado tecnología moderna, maquinaria de última generación e incluso sistemas de agricultura de precisión.
Por ello existen importantes diferencias entre unas colonias y otras.
La polémica ambiental
Durante los últimos años, parte de las colonias menonitas establecidas en Campeche ha sido señalada por autoridades ambientales y organizaciones civiles debido al cambio de uso de suelo y la deforestación de extensas áreas de selva para actividades agrícolas.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha realizado clausuras e inspecciones en predios donde detectó desmontes sin autorización, mientras que diversas investigaciones también han documentado la transformación de selva en tierras de cultivo en la región de Hopelchén.
Asimismo, comunidades mayas y organizaciones apícolas han denunciado que la expansión agrícola, el uso intensivo de agroquímicos y la pérdida de vegetación afectan la biodiversidad y la actividad de las abejas, especialmente las meliponas. Incluso, un caso relacionado con la protección de las abejas mayas de Hopelchén llegó recientemente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), aunque el litigio involucra aspectos ambientales y jurídicos más amplios, no una responsabilidad atribuida de forma general a toda la comunidad menonita.
Especialistas subrayan que estos conflictos deben analizarse caso por caso y no extenderse a todos los integrantes de esta población.
¿Los menonitas pueden casarse con personas que no pertenecen a su comunidad?
Una de las dudas más frecuentes es si los menonitas pueden contraer matrimonio con personas ajenas a su comunidad.
La respuesta es sí, aunque depende de la iglesia y del grado de conservadurismo de cada colonia.
En las comunidades más tradicionales, el matrimonio suele celebrarse entre integrantes de la propia comunidad o con personas que aceptan convertirse a la fe menonita y adoptar sus normas religiosas y de vida. En algunos casos, la familia y los líderes religiosos participan activamente en el proceso de aceptación.
En colonias consideradas más abiertas o modernas, estas restricciones suelen ser menos rígidas y existen matrimonios con personas no menonitas.
Especialistas señalan que las reglas no son iguales para todas las colonias, ya que cada congregación mantiene cierto nivel de autonomía para aplicar sus normas religiosas.
El campechano que se casó con una joven menonita
En Campeche, uno de los casos que más llamó la atención fue el de un joven campechano que logró casarse con una mujer menonita, historia que se volvió viral en redes sociales debido a lo poco común que resultan este tipo de matrimonios dentro de las comunidades más tradicionales.
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De acuerdo con el propio protagonista, antes del matrimonio tuvo que convivir durante un largo periodo con la familia de su pareja, conocer sus costumbres y obtener la aceptación de la comunidad, proceso que despertó la curiosidad de miles de usuarios sobre las tradiciones menonitas.
Este caso contribuyó a derribar la creencia de que los matrimonios con personas ajenas a la comunidad son imposibles, aunque especialistas aclaran que las condiciones varían dependiendo de cada colonia y de sus normas religiosas.
Una comunidad clave para la economía campechana
Más allá de las controversias ambientales, los menonitas forman parte de la vida económica y social de Campeche desde hace varias décadas.
Su producción agrícola abastece mercados dentro y fuera del estado, mientras que sus productos lácteos, talleres, comercios y servicios generan empleo y actividad económica en diversas regiones del norte campechano.
JGH