Esquivarlos, frenar de golpe o invadir parcialmente otro carril se ha convertido en una maniobra cotidiana para quienes circulan por algunas calles de San Francisco de Campeche. Los baches y el deterioro del pavimento continúan generando inconformidad entre ciudadanos, especialmente porque algunos desperfectos permanecen durante semanas o reaparecen poco tiempo después de haber recibido trabajos de reparación.
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Entre los sectores donde se han difundido quejas ciudadanas se encuentran Minas, Colonial Campeche y La Esperanza, además de vialidades con importante circulación como la avenida Luis Donaldo Colosio y Concordia. El problema representa un riesgo mayor para quienes viajan en motocicleta, pues un hoyanco difícil de distinguir puede ocasionar pérdida de control; para los automovilistas, caer en ellos también puede traducirse en afectaciones a llantas, rines y suspensión. Durante las lluvias el peligro aumenta, ya que el agua acumulada puede ocultar la profundidad y dimensiones de los desperfectos.
La situación también deja sobre la mesa el contraste entre las acciones anunciadas por las autoridades y lo que enfrentan diariamente los usuarios de las vialidades. Para los ciudadanos, el resultado no se mide únicamente por el número de calles atendidas, sino por cuánto tiempo permanece transitable una vía después de ser reparada y qué tan rápido se responde cuando aparece un desperfecto capaz de representar un riesgo.
Con la temporada de lluvias, el deterioro puede hacerse todavía más evidente. El tránsito constante, las precipitaciones y la acumulación de agua contribuyen a desprender partes del pavimento previamente afectadas, mientras algunos baches terminan aumentando sus dimensiones conforme pasan los vehículos.
Ante este panorama, surge la pregunta para los propios campechanos: