Los residuos depositados en los tres basureros clandestinos detectados en los municipios de Campeche, Escárcega y Champotón podrían representar un riesgo para la salud pública, debido a la filtración de sustancias tóxicas hacia el subsuelo y los mantos freáticos.
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Los efectos por exposición pueden ir desde intoxicaciones hasta enfermedades graves como cáncer y leucemia, advirtió a título personal Yuri Jorge Peña Ramírez, investigador titular de Ecosur.
El especialista consideró urgente que las autoridades sanitarias determinen si los residuos depositados ilegalmente ya generaron algún tipo de contaminación en el agua subterránea.
La Península de Yucatán funciona como una esponja debido a su suelo poroso y a su sistema hídrico interconectado, por lo que cualquier sustancia arrojada en estos sitios puede filtrarse con facilidad.
Desechos como pilas, medicamentos, aceites, llantas y residuos industriales implican el mayor riesgo al contener metales pesados que no se degradan de manera natural.
Los contaminantes pueden llegar a los pozos que abastecen a la población, regar cultivos y mantener granjas, extendiéndose además hacia los manglares y el mar.
Esta situación pone en riesgo el consumo de especies como peces, camarones y pulpos, convirtiendo un problema ambiental en una amenaza directa para la alimentación.
El nivel de riesgo depende de la dosis y el tiempo de exposición, pudiendo causar afectaciones inmediatas o daños crónicos a largo plazo.
Ante este escenario, se propone que la Secretaría de Salud implemente un cerco sanitario alrededor de las zonas afectadas y realice monitoreos en agua y alimentos.
Si se detectan afectaciones en los pozos, las autoridades deberán atender a la población expuesta y determinar el cierre temporal de las fuentes de abastecimiento.
JGH