El suicidio de dos mujeres jóvenes en menos de 24 horas en Ciudad del Carmen encendió las alarmas entre la comunidad psicológica de Campeche, ante el riesgo que enfrentan adolescentes y jóvenes, quienes están más expuestos al uso y abuso de sustancias psicoactivas y tienen fácil acceso a bebidas alcohólicas, condiciones que pueden favorecer conductas impulsivas.
De acuerdo con reportes periodísticos, hasta el cierre de 2025 se registraron 93 suicidios en Campeche, de los cuales 71 fueron hombres y 22 mujeres. En tanto, hasta el 19 de agosto de 2026 se contabilizan 50 muertes autoinfligidas.
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El presidente del Colegio de Psicólogos de Campeche, Luis Miguel López Cuevas, advirtió que detrás de cada estadística existe una persona que atraviesa sufrimiento, y llamó a madres y padres de familia a mantenerse atentos a cambios de conducta como autolesiones, ideación suicida, episodios depresivos y ansiedad, que no deben minimizarse.
El especialista señaló que el grupo de mayor preocupación está entre los 15 y 22 años, aunque también se han detectado riesgos en personas de 35 y 36 años, relacionados con dependencia emocional, relaciones inestables y violencia.
López Cuevas alertó sobre el consumo de alcohol y otras sustancias, pues bajo sus efectos pueden presentarse conductas impulsivas que incrementan el riesgo. Insistió en que las familias deben conocer lo que ocurre con los jóvenes dentro y fuera del hogar y buscar apoyo profesional cuando detecten señales de alarma.
El Colegio de Psicólogos impulsa terapias y acompañamiento a bajo costo, ante el déficit de especialistas en instituciones públicas, con el objetivo de facilitar el acceso a atención profesional y evitar que quienes atraviesan una crisis permanezcan sin apoyo.
Recordó que, ante un intento de suicidio o situación de riesgo, debe buscarse atención médica inmediata, ya que los hospitales cuentan con áreas para urgencias psicológicas y psiquiátricas.
Finalmente, pidió reducir el aislamiento y el uso excesivo de teléfonos celulares, especialmente entre niñas, niños y jóvenes, y fomentar actividades fuera de las pantallas. Subrayó que la prevención requiere participación familiar, información y acompañamiento constante, pues detectar a tiempo los cambios emocionales puede marcar la diferencia durante una crisi