Cristiano Ronaldo y Luka Modric se buscaron antes que nadie en el centro del campo. Se abrazaron, intercambiaron banderines y eligieron campo como dos capitanes que han compartido una época, seis temporadas en el Real Madrid y una admiración mutua que sobrevivió a la distancia. En Toronto, el Portugal-Croacia no era solo una eliminatoria: era una frontera sentimental.
Con 41 años Ronaldo y 40 Modric, dos de los cuatro futbolistas que han superado las 200 internacionalidades, el partido tenía aire de despedida. Para uno de ellos, casi con toda seguridad, era el último encuentro de un Mundial.
Portugal evitó que lo fuera para Cristiano, que volvió a marcar en su sexto torneo mundialista, y condenó a Modric a una eliminación cruel, en una noche en la que Croacia rozó la prórroga y se quedó sin el cruce ante España.
El partido
El encuentro empezó con imágenes de Diogo Jota en las pantallas del Toronto Stadium y con Modric sacando desde el centro. Croacia avisó primero, a los tres minutos, con un disparo de Ante Budimir que atrapó Diogo Costa.
Portugal respondió de inmediato por la izquierda, donde Rafael Leao fue el principal foco de desequilibrio. Bruno Fernandes obligó a intervenir a Dominik Livakovic y Vitinha vio bloqueado su remate. Roberto Martínez había encargado a Bruno la vigilancia de Modric.
La primera parte fue de dominio luso: 69% de posesión, nueve disparos, seis córners y varias situaciones de peligro, aunque sin acierto. Croacia apenas inquietó, pero tampoco se descompuso.
La segunda mitad cambió el partido
Zlatko Dalic metió a Igor Matanovic por Budimir y Croacia ganó presencia arriba. Kovacic rozó el gol en el minuto 47, pero Diogo Costa respondió. En el minuto 53 llegó el 0-1: un balón desde la derecha cruzó el área, la defensa portuguesa no acertó a despejar e Ivan Perisic, con la izquierda, batió por bajo al portero.
Croacia incluso marcó otra vez, pero el tanto de Matanovic fue anulado por fuera de juego. Portugal respondió con un disparo de Leao al larguero y con un gol de Cristiano también invalidado por fuera de juego tras revisión del VAR.
El empate llegó en el minuto 67, después de una acción revisada por el VAR en el área croata. Cristiano tomó el balón, lo colocó y marcó el penalti con un disparo más preciso que potente, a media altura, a la derecha de Livakovic. El estadio estalló.
Croacia no se rindió. Kovacic estrelló un balón en el poste en el 75 y Matanovic obligó a Diogo Costa a otra parada decisiva. Petar Sucic marcó en el 80, pero el fuera de juego volvió a frustrar a Dalic. Cristiano fue sustituido en el minuto 81 por Ruben Neves.
El drama final
Cuando la prórroga parecía inevitable, apareció Gonçalo Ramos. En el 90+3, Rafael Leao puso un balón al área y el delantero portugués ganó el salto para cabecear a la derecha de Livakovic. Portugal celebró el 2-1.
Pero todavía quedaba una última escena de caos. En el minuto 90+12, Josko Gvardiol mandó el balón al fondo de la red con una definición ajustada que desató el delirio croata y el temor portugués. El VAR validó inicialmente el gol, pero el árbitro Espen Eskas acudió a revisar la jugada en la pantalla y acabó anulándolo por una mano en la acción.
La decisión encendió a los aficionados croatas concentrados en el fondo sur. Decenas de botellas de agua cayeron sobre el césped e interrumpieron la reanudación del juego, en un cierre crispado que añadió dramatismo a una eliminación ya dolorosa.
El partido terminó entre protestas croatas, alivio portugués y una imagen de época: Ronaldo vivo en el Mundial y Modric de despedida.