El volcán de Fuego, uno de los tres volcanes activos de Guatemala, presentó una disminución en su actividad después de las explosiones registradas durante los últimos días. Sin embargo, las autoridades mantienen el monitoreo y las medidas preventivas ante los riesgos derivados del material volcánico acumulado en sus alrededores.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) mantiene vigilancia permanente mediante estaciones sísmicas, sensores de infrasonido, cámaras y observadores desplegados en campo. Durante la reciente fase eruptiva, el coloso generó columnas de ceniza que alcanzaron hasta 5 mil metros sobre el nivel del mar y se dispersaron decenas de kilómetros.
Aunque el comportamiento comenzó a estabilizarse, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) advirtió que todavía existen amenazas asociadas con ceniza, sedimentos y otros materiales expulsados por el volcán.
¿Cuál es la actividad actual del volcán de Fuego?
Durante los momentos de mayor actividad de esta semana se registraron explosiones, emisión de gases y ceniza, además del descenso de corrientes de densidad piroclástica por algunas barrancas.
El Insivumeh informó que la ceniza alcanzó alturas cercanas a los 5 mil metros sobre el nivel del mar, con dispersión principalmente hacia el oeste. La institución mantiene sistemas de monitoreo para identificar cualquier nuevo incremento y emitir boletines especiales en caso de cambios significativos.
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El volcán de Fuego se encuentra aproximadamente a 50 kilómetros al suroeste de Ciudad de Guatemala y alcanza una altitud de 3 mil 763 metros. Junto con Pacaya y Santiaguito, forma parte de los volcanes con actividad constante en territorio guatemalteco.
¿Por qué continúan las alertas si disminuyeron las erupciones?
La reducción de las explosiones no significa que haya desaparecido el peligro para las comunidades cercanas.
Uno de los principales riesgos es la formación de lahares, corrientes de lodo que pueden generarse cuando las lluvias movilizan ceniza, rocas y otros depósitos volcánicos acumulados en barrancas y cauces.
La Conred mantiene un esquema reforzado de coordinación y preparación en comunidades próximas al volcán. Durante la fase eruptiva se realizaron evacuaciones preventivas y se habilitaron mecanismos de respuesta en los departamentos cercanos.
La institución mantiene además una alerta anaranjada institucional, nivel que implica reforzar la capacidad operativa ante la posibilidad de nuevas emergencias.
Más de mil personas fueron evacuadas por la actividad volcánica
Durante el incremento de actividad de esta semana, las autoridades evacuaron de manera preventiva a habitantes de comunidades ubicadas en zonas cercanas al volcán.
Las operaciones se concentraron principalmente en áreas de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, donde la caída de ceniza y las corrientes volcánicas representaron un riesgo para la población.
La Conred mantiene disponibles rutas de evacuación, sistemas de comunicación con autoridades municipales y procedimientos de autoevacuación para las familias que viven cerca de barrancas y zonas consideradas vulnerables.
Lluvias pueden aumentar el riesgo de lahares
La atención permanece también sobre las condiciones meteorológicas, ya que las precipitaciones pueden arrastrar el material acumulado después de las erupciones.
Los lahares pueden transportar grandes cantidades de agua, ceniza, rocas y troncos a través de barrancas, lo que representa un peligro para caminos, puentes y comunidades ubicadas río abajo.
Por esta razón, las autoridades recomendaron mantenerse alejados de cauces y barrancas durante lluvias intensas, atender las instrucciones oficiales y no acercarse al cráter.
El volcán de Fuego permanece bajo vigilancia continua y cualquier variación importante en su comportamiento será comunicada por Insivumeh y Conred. La emergencia ha disminuido respecto a los momentos de mayor actividad, pero las autoridades consideran necesario mantener las medidas preventivas mientras persista material volcánico susceptible de ser movilizado por las lluvias.
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