A menos de un año de las elecciones del 2027, el Partido Acción Nacional (PAN) en Quintana Roo se encuentra sumido en una crisis interna que amenaza con reducir aún más su ya debilitada presencia electoral. La reelección de la diputada local Reyna Tamayo Carballo al frente del Comité Directivo Estatal ha exacerbado las pugnas y generado fuertes cuestionamientos entre la militancia, en un contexto donde la dirigencia estatal también busca posicionarse como aspirante a la gubernatura, generando evidentes conflictos de interés.
La ratificación de Tamayo Carballo, consolidada entre finales del 2024 y 2025, ha sido duramente criticada por sectores del panismo que denuncian concentración de poder, falta de resultados y posibles favoritismos. A pesar de los magros desempeños electorales previos —donde el blanquiazul no ha logrado frenar el avance de Morena—, la líder estatal mantiene el control y, al mismo tiempo, aspira a la candidatura al Gobierno del estado, una dualidad que analistas y militantes ven como un obstáculo mayor para la unidad real del partido.
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Encuestas recientes de casas como GobernArte, Meta Metrics, Cripeso y otras, realizadas entre marzo y mayo del 2026, colocan al PAN en un lejano segundo lugar en intención de voto general, con porcentajes que apenas oscilan entre el 10 y 14.5 por ciento, frente a Morena que supera consistentemente el 45 por ciento. Esta brecha de más de 30 puntos refleja el grave rezago del blanquiazul en un estado históricamente competitivo.
En las preferencias internas para la gubernatura, la senadora chetumaleña Mayuli Martínez Simón lidera con cifras que van del 16 al 28.7 por ciento. Respaldada por la dirigencia nacional, Martínez Simón aparece como la carta más visible y con mayor proyección; sin embargo, enfrenta una competencia interna fragmentada que expone las grietas del partido.
Otros perfiles que aparecen en las mediciones son el nacido en la Ciudad de México, pero diputado federal plurinominal por Quintana Roo, Ernesto Sánchez Rodríguez, a quién solo los panistas lo conocen, que en algunos sondeos internos alcanza entre 14 y 22 por ciento; el empresario hotelero de Tulum, David Ortiz Mena, con apoyos variables del 9 al 15 por ciento y la propia Reyna Lesley Tamayo Carballo, dirigente estatal del partido, quien registra entre 3 y 11.5 por ciento. Un alto porcentaje de encuestados -superior al 20 % en varias mediciones- opta por “otro” o “aún no decide”, lo que evidencia la falta de liderazgo consolidado y la dispersión de fuerzas.
El divisionismo interno es un mal crónico. Militantes han expresado reiteradamente su inconformidad por procesos opacos de selección de candidatos, alianzas fallidas como la de 2024 con el PRI -que dejó al PAN con escasa representación- y una dirigencia que, según críticos, prioriza el control sobre la renovación genuina. La decisión de ir solos en el 2027, sin coaliciones mayores, ha sido presentada por Tamayo como una apuesta por la autonomía, pero también es interpretada como un riesgo que podría acentuar el aislamiento del partido frente al poderoso aparato de Morena.
Además de la gubernatura, el PAN intentará recuperar terreno en municipios clave como Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco, así como en diputaciones locales. Las renovaciones de comités municipales en el 2025 fueron vendidas como un esfuerzo de unidad, pero persisten denuncias de favoritismos y falta de democracia interna que minan la confianza de la base.
Sin olvidar que buscará recuperar Isla Mujeres, luego de la traición de Atenea Gómez Ricalde, quien para lograr reelegirse como alcaldesa saltó a las filas de Morena.
Voces internas y analistas consultados por este medio coinciden en que el principal problema del PAN es su crisis de credibilidad y representación. En diversos estudios, más del 50 por ciento de los consultados no se identifica con los perfiles actuales. Temas prioritarios para la ciudadanía como seguridad, turismo sostenible, servicios públicos y combate a la corrupción exigen propuestas concretas, pero las divisiones internas parecen consumir las energías del partido en lugar de enfocarse en la militancia y el electorado.
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Reyna Tamayo ha insistido en que el PAN se encuentra fortalecido y listo para la contienda, impulsando estructuras territoriales como “Soldados Azules”; sin embargo, la combinación de su rol como dirigente y aspirante, junto con las pugnas visibles, genera serias dudas sobre la capacidad del partido para cerrar filas y presentar un frente unido.
El panorama para el 2027 es preocupante para el blanquiazul: un partido en reconstrucción aparente, con figuras como Mayuli Martínez Simón que se ha hecho presente más que por su trabajo legislativo, por sus videos en Facebook y otras plataformas de redes sociales en las que solo se ha dedicado a criticar las obras del Gobierno federal, que le han dado un cierto posicionamiento ficticio, pero urgido de resolver sus tensiones profundas si pretende ser algo más que una oposición testimonial en un Quintana Roo dominado por Morena. La forma en que el Partido Acción Nacional resuelva sus divisiones internas definirá si logra conectar con las demandas ciudadanas o si continúa su declive.