En un sondeo realizado a ciudadanos se pudo conocer lo que tienen que decir, pensar y exponer acerca de la ciudad en la que viven y que en estos momentos vive su 56 aniversario.
Les gusta vivir en Cancún, sin embargo, ven grandes deficiencias que de manera histórica no se han tratado o resuelto de la manera adecuada. Jóvenes nacidos en Cancún comparten que se sienten "cancunenses" por la historia familiar que tienen, siendo que sus padres llegaron desde los años 80 y 90 para poder trabajar y posteriormente formar familia.
Adultos mayores refieren que en su momento cuando llegaron, incluso en los 70, la ciudad era muy tranquila, como un paraíso y conforme creció llegó la abundancia, pero también los problemas de desorden urbano, violencia y pobreza.
Trabajadores por su parte mencionan que aquí solo vienen a trabajar y si bien en sus identificaciones y documentos puedan decir que viven en Cancún, no ven el momento de oportunidad para volver a sus lugares de origen, puesto que aquí solo vienen por un tiempo.
Diversos son los comentarios que se pueden obtener, al preguntar a la ciudadanía sobre su sentir durante esta época de aniversario en la ciudad en la que viven. Los jóvenes como Natalia Vázquez de 25 años es nacida en Cancún y ha residido aquí toda su vida. Cursó todos sus estudios y en la actualidad trabaja como Supervisora de Ventas en una plaza comercial. Recuerda con alegría cuando era niña, puesto que reconoce que sus padres le dieron una buena infancia.
"Puedo afirmar que sí me siento como cancunense porque aquí nací, crecí y aun pretendo vivir. Extraño el Cancún de antes, que incluso mis papás me dicen que no tiene comparativa al que ellos conocieron en su época. La ciudad tiene sus problemas que aún no se resuelven como el crimen, el transporte público o los servicios. En lo personal, me gustaría que mi región, la 233, recibiera atención en las calles", menciona la joven Natalia.
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Adultos mayores mencionan que han visto tanto un crecimiento en la ciudad como un empeoramiento en la calidad de vida, ya que la población creció más rápido de lo que la urbe podía soportar. Los señores Marco Alvarado y Raquel llegaron de Yucatán en el año 1976 a Cancún. Trajeron todo en una simple carreta y su casa en aquel entonces era de palma. Luego pudieron construir una de material que aún sigue en pie en la Supermanzana 63, pero en la actualidad viven en la región 104.
Tomaron Cancún como su hogar, donde crecieron a sus tres hijos y también sus nietos. Recuerdan lo difícil que fue comenzar, ya que tuvieron que empezar desde cero, siendo el capataz de albañil jubilado y su esposa vendió comida por 25 años.
“Fueron años de duro trabajo, pero ya podemos disfrutar de ese esfuerzo. A. Mis 68 años veo a todos mis hijos trabajando y ganando su dinero. Mis nietos estudian o trabajan. Extraño de esos tiempos la tranquilidad que había, la conciencia entre vecinos, la seguridad”.
“Había comunidad y confianza entre las personas. Hoy en día no hay eso, incluso nuestros vecinos que vivían en el centro se regresaron a su tierra. Nosotros continuamos aquí porque aquí esta nuestro hogar", dice el señor Marco.
Como mencionan los cancunenses, hay un sentimiento de nostalgia por los tiempos pasados donde era más agradable vivir en esta ciudad, sin embargo, permanecen aquí por convicción propia, pese a reconocer los problemas de inseguridad que sufre la ciudadanía o la infraestructura urbana que sigue sin ser suficiente.
Como se ha documentado, más de un tercio de la población habita en colonias irregulares, donde el acceso a bienes y servicios es prácticamente nulo, viviendo al día e invisibles en cualquier censo o estadística.
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Trabajadores y empleados que residen en la ciudad mencionan que si bien habitan en Cancún hace 15 o 20 años no se consideran plenamente cancunenses, ya que sus raíces siguen estando en sus lugares de origen como la Ciudad de México, Veracruz, Chiapas, Tabasco, Yucatán o Guerrero.
Como lo menciona el testimonio de Ingrid Vianey oriunda de Veracruz, llegó a los 16 años de la mano de sus papás, pero en su comunidad no tuvo acceso a la educación y tuvo que trabajar desde joven. Tiene desde el 2008 como camarista en la Zona Hotelera y a pesar de que aquí formó una familia pequeña no se considera cancunense ni a sus hijos, porque aquí ella solo vino a trabajar y el día que sus fuerzas se agoten volverá a su natal Veracruz.
"Vivo en Cancún, pero no puedo decir que soy cancunense. Aquí solo vine a trabajar desde que era una muchacha porque mis papás igual vinieron a eso y cuando acabaron regresaron. Casi 20 años tengo como camarista y puedo decir que me ha ido bien pero no tengo ningún lujo. Ya tengo dos hijos que quizá ellos cuando sean grandes puedan decidir si son cancunenses o cómo yo, tendrán que ir a otros lugares a vivir ya sea por su necesidad o por convicción", refiere Ingrid.
De este modo, los cancunenses y quienes viven en esta ciudad rememoran su pasado y las experiencias que han vivido en Cancún. Desde los jóvenes que tienen un sentido de pertenecía al haberse criado y hecho su vida a la fecha en la ciudad, que reconocen a su comunidad, como empezó y hacía donde se dirige, igualmente exigen solución a los históricos problemas que enfrenta este destino.
Caso como el planteado de los adultos mayores, tomaron la decisión de vivir en esta ciudad por convicción porque tenían la necesidad de prosperar, cosa que lograron junto con su generación, pero ahora viven en una gran urbe donde les resulta difícil coexistir.
Finalmente, como la fuerza obrera de la ciudad, ven en Cancún una fuente de trabajo y un lugar de paso, donde pueden prosperar y generar recursos, pero no lo ven más allá de encontrar un sentido de pertenecía que les pueda volver Cancunenses.