En comunidades rurales del sur de Lázaro Cárdenas, el acceso a los programas productivos enfrenta un obstáculo previo a la entrega de cualquier apoyo: sus habitantes no siempre se enteran de las convocatorias. La difusión se concentra en redes sociales y páginas de internet, pero en varias localidades la señal telefónica es deficiente o inexistente y parte de la población carece de teléfonos inteligentes.
Manuel Hoil, presidente de la asociación civil “Por las Nuevas Generaciones de Valladolid Nuevo”, señaló que esta forma de informar contrasta con la utilizada en años anteriores, cuando los programas y proyectos se daban a conocer directamente en las comunidades mediante delegados y subdelegados municipales.
El problema no radica únicamente en la existencia de los programas, sino en la posibilidad de que los habitantes conozcan a tiempo sus requisitos, fechas y lugares de inscripción. En localidades donde no hay conexión permanente a internet, una convocatoria publicada exclusivamente en plataformas digitales puede no llegar a quienes podrían solicitar el beneficio.
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La situación quedó expuesta por las propias versiones de funcionarios del sector. Olegario Canul Balam, coordinador de Agricultura, aseguró que existen programas para hortalizas de traspatio dirigidos principalmente a mujeres organizadas en grupos de 12 integrantes y que las ventanillas de recepción abren a principios de año.
Sin embargo, Leonardo Yam, coordinador de Ganadería, sostuvo que actualmente no existe una convocatoria abierta y explicó que estos procedimientos suelen publicarse al inicio del año, debido a que el cierre del ejercicio se encuentra en curso.
A su vez, el subsecretario de Ganadería del Estado, Emir Bellos, afirmó que las ventanillas se encuentran abiertas desde principios de año y que corresponde a los ciudadanos consultar los avisos.
Las declaraciones tampoco precisaron cómo se garantiza que esa información llegue de manera directa a las comunidades que enfrentan dificultades de conectividad. Bellos reconoció que, cuando una localidad carece de internet o sus habitantes no manejan plataformas digitales, los ayuntamientos deben intervenir para recibir las solicitudes de manera física.
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Hoil señaló que esta dificultad termina afectando actividades que todavía representan una alternativa de ingreso para las familias, como la crianza de gallinas y pavos y el cultivo de hortalizas de traspatio, cuya producción puede destinarse al consumo, intercambio o venta.
El representante ciudadano planteó que los programas productivos requieren mecanismos de difusión que consideren las condiciones de las comunidades rurales y no dependan exclusivamente de medios digitales. También propuso esquemas de apoyo supervisados para garantizar que los recursos destinados al campo se traduzcan en producción.
En las comunidades indígenas del municipio, la brecha digital se convierte así en una barrera de acceso incluso antes de que comience el proceso de solicitud: mientras las convocatorias pueden estar disponibles en internet, los posibles beneficiarios no necesariamente tienen conexión, dispositivos o información suficiente para conocerlas y participar.