Quintana Roo / Riviera Maya

Familias fundadoras de Tulum son recordadas durante las visitas al antiguo panteón por el Día de Muertos

El antiguo cementerio municipal conserva las tumbas de varias generaciones de habitantes de Tulum y representa un espacio de gran valor sentimental para las familias que acuden a recordar a sus seres queridos.

Entre flores, veladoras y oraciones, las familias visitaron el camposanto para honrar a sus difuntos y mantener viva la memoria de quienes formaron parte de la historia de la comunidad
Entre flores, veladoras y oraciones, las familias visitaron el camposanto para honrar a sus difuntos y mantener viva la memoria de quienes formaron parte de la historia de la comunidad / Edgar Silva

Entre flores, veladoras, oraciones y recuerdos, decenas de familias acudieron este Día de Muertos al antiguo cementerio municipal de Tulum para visitar las tumbas de sus seres queridos. Entre los visitantes se encontraba doña Petra Barrios Santana, quien llegó para recordar a sus padres, Raúl Barrios Britó y Marcelina Santana Pineda, a quienes identifica como parte de las familias fundadoras del pueblo y pioneros del comercio artesanal en la zona arqueológica.

Con nostalgia, doña Petra recordó aquellos años cuando Tulum era una pequeña comunidad rodeada de vegetación, con pocas viviendas y caminos que atravesaban la selva.

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Su familia llegó a vivir en terrenos donde rentaban espacios a los Cahuich y los Cámara, cuando todavía no existía el desarrollo urbano que actualmente caracteriza al destino turístico. Sus recuerdos también están ligados a los primeros comerciantes que encontraron en la zona arqueológica una oportunidad para ganarse la vida mediante la elaboración y venta de artesanías.

“Todo esto era pura selva y la verdad ha cambiado bastante. Me dio mucho gusto que todos ellos alcanzaron a quedarse aquí cerca, en el cementerio”, expresó mientras recordaba a sus familiares.

Doña Petra Barrios Santana acudió al antiguo cementerio municipal de Tulum para visitar las tumbas de sus padres y otros familiares / Edgar Silva

Relató que durante su juventud tenía un pequeño taller de costura donde confeccionaba sombreros, vestidos y otras prendas que posteriormente transportaba en bicicleta hasta la zona arqueológica para venderlas a los visitantes. Aquella actividad formó parte de los primeros años del comercio turístico en Tulum.

La entrevistada explicó que sus padres participaron en el desarrollo de la actividad artesanal y que, con el paso del tiempo, la familia decidió establecerse definitivamente en el pueblo. Actualmente, doña Petra continúa viviendo en Tulum, cerca de la Paletería Michoacán, y conserva los recuerdos de aquella comunidad donde prácticamente todos se conocían. En el antiguo cementerio descansan sus padres y otros familiares, entre ellos Mario y Francisco Barrios, por quienes acudió a elevar sus oraciones.

La mujer compartió recuerdos de un Tulum rodeado de selva, con pocas viviendas y caminos de terracería / Edgar Silva

Para doña Petra, el 2 de noviembre representa mucho más que una tradición, pues significa reencontrarse con la memoria de quienes contribuyeron a construir el Tulum de antaño.

Mientras otras familias limpiaban sepulturas, colocaban flores y encendían veladoras, ella reflexionó sobre el paso de los años y la importancia de mantener vivo el recuerdo de los difuntos. “Aquí estamos recordándolos, orando por ellos. Es todo lo que tenemos que hacer, pedir por ellos y que Dios los reciba en su santo reino”, manifestó.

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La jornada también dejó ver el contraste entre el Tulum de sus recuerdos y la ciudad actual. El antiguo camposanto, que alguna vez recibió a las primeras generaciones de habitantes, se encuentra prácticamente saturado.

Sin embargo, para familias como la de doña Petra, este lugar conserva un valor sentimental imposible de reemplazar, porque entre sus tumbas descansan quienes fueron testigos del nacimiento y crecimiento de la comunidad. “Es nuestro hogar, aquí, el panteón es donde venimos a terminar, aquí se acaba todo”, concluyó.