La renuncia de Ana Gabriela Arana Martín a la presidencia del Comité Directivo Municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, posteriormente, su salida de la militancia, representa uno de los golpes más fuertes para el priísmo de Cozumel en los últimos años. La salida de quien era su principal figura pública profundiza la crisis de una organización que ha perdido estructura territorial, liderazgo y presencia política, justo en la antesala del proceso electoral del 2027.
Con más de 20 años de militancia, Arana Martín dejó la dirigencia municipal para asumir el cargo de Regidora independiente en el Cabildo de Cozumel. La exdirigente justificó su decisión al señalar que durante su gestión no recibió respaldo financiero, operativo ni estratégico de las dirigencias estatal y nacional para mantener activo al partido, fortalecer a la militancia o impulsar trabajo territorial.
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“El partido dejó de representar los principios por los que ingresé a la política y, durante mucho tiempo, las solicitudes para fortalecer al comité municipal simplemente no tuvieron respuesta”, expresó al anunciar su separación.
Su salida deja al PRI sin uno de los cuadros con mayor presencia pública en el Municipio. Durante los últimos procesos electorales, Arana Martín mantuvo actividad constante dentro del partido y era considerada por diversos actores políticos como uno de los perfiles con posibilidades de buscar la candidatura a la Presidencia municipal en el 2027.
La renuncia también expone el desgaste que el priismo local arrastra desde hace años, marcado por la salida de militantes, operadores territoriales y liderazgos hacia Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y otras fuerzas políticas, sin que la dirigencia estatal haya logrado contener la pérdida de cuadros.
Ante la salida, el Comité Directivo Estatal designó a Noé Joany Ascencio Cruz como nuevo presidente del PRI en Cozumel; sin embargo, llega a una dirigencia con una estructura debilitada, menor presencia en colonias y el reto de reorganizar a un partido que perdió competitividad en la isla.
Joaquín Beltrán, ciudadano, consideró que la salida de Arana Martín refleja una crisis que va más allá de un cambio de dirigencia. “Cuando un partido pierde a quien encabezaba su estructura municipal, el problema no es únicamente administrativo; muestra dificultades para retener liderazgos, mantener organización y construir un proyecto político competitivo”, dijo.
María Elena Vázquez, especialista en procesos electorales, afirmó que el PRI enfrenta el desafío de reconstruirse desde una base reducida. “Las elecciones no se ganan únicamente con candidatos; requieren estructuras territoriales, operadores y militancia activa. Recuperar esa capacidad llevará tiempo y dependerá de las decisiones que se tomen desde ahora”, comentó.
El empresario Jorge Angulo señaló que el debilitamiento del tricolor modifica el escenario político local, pues los partidos requieren presencia constante en las colonias y confianza ciudadana para recuperar espacios.
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Aunque el PRI no transparenta la cifra actual de militantes por municipio, debido a la pérdida de cuadros y simpatizantes, estimaciones de Fiscalización ubican su base activa en Cozumel por debajo de las mil 500 personas, lejos de los miles de afiliados que llegó a concentrar cuando fue la principal fuerza política de la isla.
A menos de un año del inicio formal del proceso electoral del 2027, el tricolor enfrenta uno de sus escenarios más adversos en Cozumel. La salida de su principal referente obliga al partido a renovar mandos y demostrar si aún conserva estructura, liderazgo y capacidad para competir frente a las fuerzas políticas dominantes.