Una intensa movilización de los cuerpos de seguridad y de rescate se registró la mañana de este jueves en la zona periférica de la ciudad, luego de que una llamada al número de emergencias 911 alertara sobre el hallazgo de una bolsa de plástico negra que, presuntamente, contenía el cuerpo de un recién nacido en avanzado estado de descomposición.
Sin embargo, tras la revisión de las autoridades, el reporte resultó ser una falsa alarma al confirmarse que se trataba únicamente de restos de mariscos en mal estado.
El incidente ocurrió en las inmediaciones de la Región 236, en una zona de terracería que colinda con la Región 242. De acuerdo con los primeros informes, vecinos del sector que transitaban por un tiradero de basura clandestino a cielo abierto detectaron un contenedor plástico del cual emanaba un olor nauseabundo y fétido, similar al de materia orgánica en descomposición.
Al observar de cerca la bolsa, la forma de su contenido y la proliferación de fauna nociva infundieron temor entre los habitantes de la zona, quienes asumieron de inmediato que se trataba de los restos de un infante abandonado en la vía pública. Ante la consternación, procedieron a realizar el reporte correspondiente a las líneas de emergencia para solicitar la intervención inmediata de las autoridades policiacas.
En cuestión de minutos, elementos de la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana, apoyados por agentes del grupo de Fuerza de Reacción e Intervención (FRI) y de la Policía Estatal, se desplazaron a la dirección señalada.
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Al arribar al sitio, los uniformados procedieron a acordonar el perímetro de forma preventiva siguiendo los protocolos de preservación del lugar de los hechos, en espera de los peritos de la Fiscalía General del Estado.
No obstante, al realizar la inspección ocular previa y abrir la bolsa con el cuidado debido, los oficiales descartaron la presencia de restos humanos. En su lugar, encontraron caparazones de caracoles, conchas y desperdicios de mariscos que habían sido arrojados en el lugar desde hacía varios días, lo que explicaba la intensidad del mal olor.
Tras verificar que no existía delito que perseguir ni riesgo para la población, los agentes procedieron a retirar el acordonamiento y avisar a las autoridades correspondientes para el manejo de los desechos en el basurero clandestino.
Las corporaciones policiales hicieron un llamado a la ciudadanía a no tirar desperdicios orgánicos en áreas no autorizadas, ya que esto genera alarmas innecesarias y distrae recursos operativos de verdaderas emergencias.