Yucatán produce entre 43.2 y 46.8 millones de huevos cada semana, una escala que coloca a la entidad entre los principales abastecedores del país y permite enviar hasta 40% de la producción hacia otros estados del Sureste.
La industria local coloca semanalmente entre 120 mil y 130 mil cajas de 360 piezas, informó Jorge Manuel Puerto Cabrera, presidente de la Asociación de Avicultores del Sureste. Eso significa que cada siete días salen de las granjas yucatecas entre 43 millones 200 mil y 46 millones 800 mil piezas.
Entre 30% y 40% se comercializa fuera de Yucatán, principalmente en Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco.
En términos de piezas, el flujo hacia otros estados representaría aproximadamente entre 13 millones y 19 millones de huevos por semana, de acuerdo con el rango proporcionado por el dirigente avícola. El resto permanece fundamentalmente en el mercado local.
Cuarto productor del país
Puerto Cabrera situó a Yucatán en sexto lugar; sin embargo, las cifras consolidadas de 2025 del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) colocan a la entidad en cuarto sitio nacional en producción de huevo para plato, con 165 mil 272.6 toneladas. Por delante aparecen Jalisco, con 1 millón 789 mil toneladas; Puebla, con 496 mil 846, y Sonora, con 204 mil 769.
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Yucatán ocupa inmediatamente después la cuarta posición. El salto también representa una mejora frente a 2024, cuando el Estado había quedado en quinto sitio, con alrededor de 115 mil toneladas.
La Unión Nacional de Avicultores ubica a Jalisco, Puebla, Sonora y Yucatán entre los principales centros productores del país.
Diez concentran la actividad
La producción local se encuentra en manos de alrededor de 10 productores de huevo, según Puerto Cabrera. El dirigente consideró improbable que el número crezca de manera acelerada, debido a la inversión, conocimiento técnico y riesgos sanitarios que implica mantener aves desde la crianza hasta el periodo productivo.
Una parte relevante de las unidades se concentra en el poniente de Yucatán, aunque la actividad avícola tiene presencia en diferentes municipios.
La producción no depende únicamente del número de aves. Los establecimientos requieren control de alimentación, temperatura, bioseguridad, sanidad animal, almacenamiento y distribución para mantener una oferta continua.
Puerto Cabrera sostuvo que una ventaja comercial del producto local es la cercanía con el mercado. El huevo producido en Yucatán puede pasar de la granja a los puntos de venta regionales sin recorrer las largas distancias de mercancía procedente del centro o norte del país.
Alto consumo en México
La elevada producción ocurre en un país donde el huevo ocupa un lugar central en la alimentación.
México se mantuvo durante el 2025 como el mayor consumidor mundial de huevo fresco por habitante, con un promedio de 24.19 kilos anuales, equivalentes a unas 410 piezas por persona, según la Unión Nacional de Avicultores.
La industria nacional produjo aproximadamente 3.2 millones de toneladas durante ese año.
Puerto Cabrera señaló que el consumo ha aumentado y relacionó parte de ese comportamiento con la accesibilidad del producto y la evolución reciente de los precios. Los datos de Agricultura muestran que durante algunos periodos de 2025 el huevo registró incluso disminuciones anuales de precio, favorecidas por la capacidad productiva nacional.
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Peso productivo y controles
El tamaño de la industria también coloca sobre las unidades avícolas una responsabilidad ambiental mayor. Yucatán depende prácticamente por completo de un acuífero kárstico altamente vulnerable a infiltraciones, por lo que el manejo de excretas, aguas
utilizadas para limpieza y otros residuos pecuarios adquiere especial relevancia.
El Programa Hídrico Regional de Conagua identifica a las actividades porcícola y avícola entre las fuentes que pueden afectar suelo y agua cuando sus residuos se disponen sin controles adecuados.
En el caso de las granjas avícolas, la gallinaza y otros residuos contienen altas concentraciones de materia orgánica y nitrógeno que, bajo un manejo inadecuado, pueden infiltrarse al subsuelo. El propio diagnóstico regional advierte además sobre el crecimiento de unidades pecuarias en áreas vulnerables de la Península.
Puerto Cabrera aseguró que las unidades productoras están sujetas a verificaciones periódicas y que se realizan muestreos para detectar posibles riesgos sanitarios.
También recomendó comprar huevo en establecimientos formales y evitar piezas ofrecidas en condiciones inadecuadas de almacenamiento, particularmente cuando permanecen expuestas al sol o a altas temperaturas.
El producto puede conservarse aproximadamente dos semanas sin refrigeración bajo condiciones adecuadas, y prolongar su vida útil si se mantiene refrigerado, señaló.