Yucatán

Entre recetas heredadas, altares y recuerdos, familias de Yucatán preservan las tradiciones del Janal Pixán

El Janal Pixán fortalece los lazos familiares en Yucatán con costumbres que pasan de abuelos a nietos y mantienen presente la memoria de los difuntos.

Familias de Progreso, Hunucmá y Peto mantienen viva la tradición del Janal Pixán
Familias de Progreso, Hunucmá y Peto mantienen viva la tradición del Janal Pixán / Por Esto!

La tradición del Janal Pixán une a las distintas generaciones de las familias, donde las abuelitas transmiten sus conocimientos a hijos y nietos para que, con el paso del tiempo, mantengan vivas las costumbres de la región y las repliquen con el mismo afecto con el que les fueron enseñadas.

En municipios como Progreso, Hunucmá y Peto, las familias se reunieron para preservar, según sus costumbres familiares, las tradiciones del Janal Pixán y honrar la memoria de sus seres queridos que se adelantaron en el camino.

Entre las costumbres de estas fechas destaca la colocación de ofrendas en los altares, donde uno de los elementos principales es la preparación del mucbipollo o pib, una actividad que reúne a las familias y fortalece los lazos entre sus integrantes.

En Progreso, con 22 años de historia, la cocina económica Cristina mantiene viva la tradición de preparar pibes para las familias del puerto durante la conmemoración del Janal Pixán.

Este año, la elaboración tiene un significado especial, pues se realiza por primera vez sin su fundadora, María Cristina Ordaz Jiménez, quien falleció este año.

Durante más de dos décadas, doña María Cristina reunió a hijos, hermanos, sobrinos y colaboradores para preparar artesanalmente este platillo, conservando las recetas y el sabor que distinguieron a su negocio.

En jornadas que comenzaban desde el 31 de octubre, alrededor de 24 personas participaban en la elaboración de hasta 180 pibes, destinados a las familias que los colocan en sus altares y comparten con sus seres queridos.

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Para los clientes habituales, como Ingrid Manzano, adquirir este alimento también representa preservar las costumbres heredadas de sus familias.

Ahora, entre el trabajo y los recuerdos, sus familiares continúan con esta tradición, manteniendo vivo el legado de una mujer que convirtió su cocina en parte de la identidad gastronómica de Progreso.

En Hunucmá, en el interior de sus hogares, familias de la entidad mantienen viva la tradición del Janal Pixán al preparar altares en honor a sus seres queridos que se han adelantado en el viaje de la vida.

Desde temprana hora, los hogares se llenan de alimentos como pan, chocolate y atole, además de dulces, bebidas y las comidas favoritas de quienes ya no se encuentran en este mundo.

Antes de ofrecer estos alimentos, las familias realizan una oración para recibir a sus difuntos, como muestra del cariño y amor que permanece a pesar de su ausencia.

En entrevista, Elena Cel, habitante del municipio, compartió que recuerda especialmente a su madre, quien falleció hace cuatro años, pero cuyas enseñanzas y consejos continúan presentes en su vida.

Señaló que, aunque sus seres queridos ya no estén físicamente, para estas fechas existe la creencia de que regresan para convivir espiritualmente con sus familiares.

Añadió la entrevistada que, a lo largo del día, se ofrecen diferentes alimentos en el altar y, posteriormente, estos son compartidos entre los integrantes de la familia, mientras las pláticas y los recuerdos permiten mantener presente la memoria de quienes fallecieron.

Como parte de la celebración, algunas familias también realizan rezos en honor a sus difuntos.

En Peto, desde temprana hora, las familias yucatecas se reúnen para preparar el pib o pan de ánima como parte de las tradiciones del Janal Pixán.

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Mientras los hombres cavan los hoyos que servirán como hornos y reúnen leña, piedras y hojas de plátano, las mujeres preparan las carnes, la masa y los demás ingredientes.

En estas labores, las y los abuelos transmiten sus conocimientos a las nuevas generaciones, enseñándoles desde la preparación del horno bajo tierra hasta la elaboración del guiso y los envoltorios de masa.

Guadalupe Uc, habitante,  comentó que desde las 4:00 horas comenzó con los preparativos y que, a las 8:00, sus primogénitos, yernos, nietos y otros familiares se reunieron en casa de su hija para continuar con la tradición.

Explicó que el 1 de noviembre es una fecha para convivir con la familia, recordar a los seres queridos fallecidos y compartir historias sobre los antepasados, con el propósito de que las nuevas generaciones conozcan sus raíces y mantengan viva esta costumbre.

De esta manera, el Janal Pixán continúa siendo una tradición que reúne a las familias y fortalece los lazos entre generaciones.

Su preservación resulta fundamental para que niños y jóvenes conozcan el significado de estas costumbres y aprendan a mantenerlas vivas, recordando con amor y respeto a quienes, aunque ya no están físicamente, permanecen en el corazón de sus seres queridos.