La reciente polémica generada por una influencer yucateca que difundió un video donde una colonia de flamingos levanta el vuelo tras la reproducción de música a alto volumen en Sisal reavivó el debate sobre la falta de cultura ambiental en zonas naturales protegidas y el impacto de perturbar fauna silvestre por entretenimiento o contenido digital.
Irene Ramos, bióloga y especialista en conservación animal, dijo a POR ESTO! que espantar aves migratorias como el flamingo rosado no es un acto menor ni inofensivo, ya que interrumpe funciones esenciales para su supervivencia y puede generar afectaciones ecológicas cuando estas conductas se repiten.
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Recordó que organismos como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) han advertido que los flamencos dependen de humedales como Sisal, Celestún y Río Lagartos para alimentarse, descansar y reproducirse, por lo que cualquier perturbación humana altera su comportamiento.
La especialista advirtió que el ruido, embarcaciones, drones o la cercanía excesiva de personas provoca gasto energético por vuelos de escape, interrumpe la alimentación, reduce el tiempo de forrajeo, desplaza a las aves hacia zonas menos seguras y eleva sus niveles de estrés. En temporada reproductiva, incluso puede causar abandono de nidos o separación de crías.
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La situación es relevante debido a que Yucatán es uno de los principales refugios del flamenco rosado del Caribe en México. La Conanp reportó en 2025 más de 14 mil nidos, lo que refleja la importancia ecológica de la región. Perturbaciones recurrentes pueden afectar el éxito reproductivo de la especie.