Yucatán

En Progreso, el Día del Niño es distinto: menores no van a la escuela para trabajar en el sector pesquero

Menores en Progreso se incluyen en la pesca como alternativa tras dejar la escuela o para apoyar en sus familias.

Mientras unos pequeños celebran el Día del Niño, otros se dedican a trabajar para mantener a sus familias
Mientras unos pequeños celebran el Día del Niño, otros se dedican a trabajar para mantener a sus familias / Gerardo Keb

En el marco de los festejos por el Día del Niño, cuando miles de pequeños disfrutan de regalos, paseos y muestras de cariño, en el puerto de Progreso existe otra realidad menos visible: la de menores de edad que, lejos de celebrar, forman parte activa del sector pesquero para contribuir a la economía de sus hogares.

De acuerdo con estimaciones de organismos y actores vinculados a esta actividad comercial, alrededor del cinco por ciento de los hombres de mar en el municipio son menores, con edades que van de los 12 a los 17 años. Para muchos de ellos, la pesca se convierte en una alternativa inmediata tras abandonar la escuela, mientras que otros ingresan por decisión propia ante la falta de oportunidades educativas o laborales.

Empresarios pesqueros y armadores, que prefirieron omitir sus nombres, señalaron que la incorporación de adolescentes a las labores del mar es una práctica recurrente en el puerto, donde la captura de especies y la albañilería representan los principales refugios laborales para jóvenes que dejan las aulas debido a factores económicos y sociales.

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La mayoría de estos menores inicia en la pesca ribereña realizando tareas básicas y conforme adquiere experiencia comienza a participar en viajes más largos mar adentro, generalmente después de su primer año dentro de la actividad. Esta dinámica provoca que un alto porcentaje de ellos presente estudios de secundaria o preparatoria inconclusos.

La presencia de menores no se limita únicamente a la captura de especies marinas. Actividades relacionadas con la cadena productiva pesquera como el transporte del producto, el fileteo, el trabajo en congeladoras, la reparación de embarcaciones o las labores conocidas como gavioteo, también registran participación juvenil. En estos sectores, las estimaciones más optimistas señalan que entre el 10 y el 15 por ciento del personal puede estar conformado por adolescentes.

Uno de los aspectos más preocupantes es que estos menores carecen de documentación oficial que respalde su trabajo, ya que los permisos y credenciales del sector pesquero sólo pueden obtenerse al alcanzar la mayoría de edad. Ante ello, algunos patrones de embarcaciones recurren a cartas de autorización firmadas por padres o tutores, o a mecanismos informales que permiten la permanencia de los adolescentes y jóvenes en las labores marítimas.

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Especialistas y actores del sector advierten que esta situación coloca a los adolescentes en una condición de vulnerabilidad, ya que, al no contar con contratos ni seguridad social, quedan desprotegidos ante cualquier accidente o incidente en el mar. Sin embargo, la necesidad económica de sus familias suele ser el factor determinante que los obliga a aceptar estas condiciones precarias.

En este Día del Niño, autoridades y organizaciones sociales coincidieron en la importancia de reflexionar sobre esta realidad que viven muchos menores en comunidades costeras, recordando que mientras algunos celebran su infancia, otros la sacrifican para ayudar a sostener a sus familias.