La iglesia parroquial de Tepakán tiene actualmente como patrono a San Antonio de Padua, cuya devoción se extiende a toda la comunidad e imagen ocupa un lugar central en el templo. En torno a él se conservan numerosas leyendas y creencias transmitidas de generación en generación a través de la tradición oral, entre ellas destaca una que explica porque la efigie presenta la ausencia de algunos dedos, mutilación que, según los relatos de los habitantes, fue realizada por los propios pobladores.
Lo cierto es que el culto a San Antonio de Padua se arraigó desde hace muchos años en Tepakán, y los recuerdos de los abuelos mantienen vivas las historias sobre los milagros atribuidos al patrono. En el caso específico de la imagen venerada en la localidad, la escultura presenta la mutilación de dos dedos, uno en cada mano; en ambos casos falta la extremidad media. De acuerdo con los relatos de los mayores, esto estaría relacionado con el poder taumaturgo atribuido a él.
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“Antiguamente la fiesta en honor a San Antonio era una celebración grande, había vaquería, bailes y corridas, y acudía mucha gente de los pueblos cercanos, pero cada año ocurría alguna desgracia: en pleitos de borrachos se mataba alguien o sucedían accidentes, incluso varias veces se quemó el tablado. Entonces los ancianos de la comunidad dijeron que al patrono no le gustaba la celebración y acordaron cortarle un dedo a la imagen para que terminaran los problemas. Así lo hicieron y después dejaron de ocurrir esos infortunios”, compartió Jacinta Balam, habitante.
Hasta la fecha se conserva la imagen con las dos manos mutiladas por la falta de un dedo en cada una. Respecto a la ausencia de la otra extremidad, la señora Eulogia Chan, de 64 años, recordó una historia relacionada con un presunto milagro del santo.
“Contaban que la hija del dueño de la Hacienda Poccheiná cayó enferma de gravedad. Su padre, al conocer la fama de San Antonio, acudió a pedir su intercesión. Mandó cortar un dedo de la imagen patronal y lo llevó para presentarlo a su hija. Se dice que el milagro ocurrió y que la joven recuperó la salud gracias a la intercesión del protector de Tepakán”, expresó.
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Sin embargo, el dedo mutilado nunca regresó a la imagen. Algunos habitantes consideran que podría permanecer resguardado por descendientes de aquella familia o que terminó en manos de algún anticuario.
La tradicional fiesta popular dejó de realizarse hace varios años, principalmente debido a que coincide con la temporada de lluvias. No obstante, las celebraciones religiosas continúan vigentes.
Desde el 5 y hasta el 13 de junio se desarrollan las actividades religiosas en honor al patrono. Cada tarde, los fieles acuden a la iglesia llevando flores y veladoras para depositarlas al pie del altar, además de participar en el rezo de la novena, que concluye con el tradicional canto de los gozos dedicados a San Antonio.
El 13 de junio, día principal de la festividad, se celebra la misa solemne en honor al santo patrono. Posteriormente, la imagen de San Antonio sale en procesión por los alrededores de la plaza principal de Tepakán, acompañada por los devotos que renuevan su fe y recuerdan, a través de las manos mutiladas de la escultura, las antiguas historias y milagros que forman parte de la memoria colectiva de la comunidad.