La centenaria iglesia de San Jerónimo, ubicada frente a la plaza principal de Sitilpech, es considerada una de las construcciones coloniales más importantes de Izamal.
Además de su valor arquitectónico e histórico, el recinto es reconocido por albergar al venerado Santo Cristo de la Exaltación, imagen que cada año reúne a cientos de peregrinos y fieles provenientes de distintas comunidades de la región.
Por sus dimensiones y características constructivas, el templo destaca entre las iglesias de las comisarías izamaleñas, siendo una de las edificaciones religiosas de mayor tamaño y relevancia. Su historia se remonta a la época de la evangelización franciscana, cuando funcionó como capilla de doctrina y, posteriormente, durante algunas décadas, como sede parroquial del clero secular.
Candelario Pech Ku, promotor cultural de la comunidad, destacó que el templo representa mucho más que un edificio religioso.
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“La iglesia de nuestro pueblo es un símbolo de identidad. Además de ser Patrimonio Cultural, es un espacio que ha unido a generaciones de habitantes y que debemos preservar entre todos. Ahora nos preparamos para el novenario y la fiesta del Santo Cristo de la Exaltación, una de las celebraciones más importantes para la comunidad”, expresó.
El inmueble conserva importantes elementos arquitectónicos coloniales, entre ellos una amplia nave con bóveda de cañón, gruesos muros de mampostería y pasadizos internos conocidos como gallina ciega. Su austero frontispicio responde al estilo franciscano, mientras que la espadaña que funciona como campanario domina la fachada principal.
En el presbiterio sobresale un antiguo retablo de madera, elaborado probablemente a finales del siglo XVIII, cuyas imágenes representan distintos pasajes de la Pasión de Cristo, lo que evidencia que fue concebido para resaltar la veneración al Crucificado.
El templo también conserva los espacios que formaron parte de la antigua casa cural construida en 1823 por el sacerdote José Miguel Barrera, quien además impulsó la edificación del muro perimetral del atrio y diversos anexos de cal y canto. El antiguo cementerio parroquial, ubicado al Sur del recinto, fue transformado con el paso del tiempo en salones para la enseñanza de la doctrina.
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Los registros históricos indican que Sitilpech fue un asentamiento prehispánico incorporado al proceso de evangelización franciscana desde 1549, bajo la jurisdicción del convento de Izamal. Como ocurrió en otras comunidades de la región, la iglesia fue edificada sobre un antiguo basamento maya, siguiendo el modelo de construcción aplicado por los frailes en localidades como Kimbilá, Tekal y Sudzal.
El cronista franciscano fray Diego López de Cogolludo dejó constancia de la importancia religiosa de la comunidad al mencionar a San Jerónimo de Sitilpech como una de las visitas del convento de Izamal.
Aunque el patrono oficial del templo es San Jerónimo, desde el siglo XVIII cobró relevancia la devoción al Cristo de la Exaltación, imagen que incluso contó con una cofradía indígena durante la época colonial.
Actualmente, el templo luce su tradicional fachada amarilla con detalles blancos y permanece en buenas condiciones generales. No obstante, integrantes de grupos apostólicos consideran necesaria la restauración de algunos anexos que presentan deterioro en sus techumbres debido al paso del tiempo.
La iglesia de San Jerónimo continúa siendo uno de los principales referentes históricos, culturales y religiosos de Izamal, además de un importante destino de peregrinación cuya conservación resulta fundamental para preservar el legado arquitectónico y espiritual de la región.