Mil 459 yucatecos enfermaron este año de males que una vacuna pudo haberles evitado. Son 519 más que los registrados en el mismo periodo del 2025, un salto del 55.2 por ciento que la Secretaría de Salud (SSA) documenta semana tras semana en su Boletín Epidemiológico, y que coloca a Yucatán frente a un fenómeno que no es aislado: ocurre en paralelo a uno de los peores brotes de sarampión que ha vivido México en años recientes.
El corte más reciente, con información acumulada del 1 de enero al 1 de agosto, ya no habla de 12 enfermedades prevenibles por vacunación circulando en el estado, sino de 13. La entidad que se sumó a la lista es la enfermedad invasiva por neumococo, un padecimiento que Yucatán no había registrado en todo el 2025 y que este año debutó en abril, con el caso de una mujer cuya edad la SSA no precisa.
La bacteria que la provoca, Streptococcus pneumoniae, se contagia por gotitas de saliva, golpea con más fuerza a niños y adultos mayores, y puede derivar en neumonía, sepsis o meningitis. Contra ella existe una vacuna gratuita que el Programa de Vacunación Universal aplica en tres dosis a los bebés y en una sola a los adultos de 60 años en adelante.
El neumococo no llegó solo a la mala racha del estado. En mayo, un hombre se convirtió en el primer caso de tosferina del año en Yucatán, rompiendo casi cuatro meses sin registros. La noticia, sin embargo, trae una lectura menos alarmante que la del neumococo: mientras en el mismo periodo del 2025 el estado acumulaba 30 enfermos de esta infección respiratoria, hoy sigue con uno solo, un desplome que coincide con la tendencia nacional.
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México cerró el 2025 con mil 590 casos confirmados de tosferina y 72 bebés menores de un año muertos –Yucatán aportó 53 casos y una defunción a esa cifra‒ pero en lo que va del 2026 el país acumula apenas 146 casos, 88.5 por ciento menos que un año antes.
El sarampión, de comparsa a protagonista
Si hay una enfermedad que resume el retroceso en la cobertura de vacunas, es el sarampión. Yucatán pasó de un solo caso hace un año a 38 confirmados al corte más reciente, un brinco que lo llevó del onceavo al sexto lugar entre los padecimientos que más afectan a los yucatecos.
El estado no enfrenta esto en el vacío: México vive desde el 2025 un brote nacional que para inicios del 2026 ya había dejado más de 11 mil casos confirmados en los 32 estados y 390 municipios del país, con una concentración marcada en la población infantil, y que para febrero sumaba 31 muertos, con los menores de cuatro años como el grupo más golpeado.
Ese brote –que las autoridades sanitarias han vinculado sobre todo a comunidades con esquemas de vacunación incompletos en el norte del país‒ obligó a un despliegue histórico: solo entre enero del 2025 y febrero del 2026 se aplicaron más de 18 millones de dosis contra el sarampión en todo México, y el gobierno federal organizó del 25 de abril al 2 de mayo la Semana Nacional de Vacunación bajo el lema “Vacunar es amar”, con aplicación gratuita para niñas, niños, adolescentes, embarazadas y adultos mayores en todo el territorio nacional.
Que Yucatán, lejos de la frontera norte y sin ser hasta ahora un foco rojo, empiece a sumar casos, es una señal de que ningún estado está exento cuando la cobertura de vacunación se debilita.
La varicela sigue siendo el mal más común
El padecimiento que más enferma a los yucatecos continúa siendo la varicela, con 989 casos, 55.2 por ciento más que el año pasado. Le sigue la influenza, con 192 contagios (74.5 por ciento de incremento), y las paperas, con 70 enfermos (37.2 por ciento más). La hepatitis A también avanzó: pasó de 48 a 59 casos, un 22.9 por ciento de alza.
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Entre los cambios más notorios está el de la infección por virus del papiloma humano (VPH), que subió del sexto al quinto lugar estatal tras crecer 57.1 por ciento, de 28 a 44 casos, y desplazó justamente a la tosferina de esa posición. La hepatitis B repitió en el séptimo puesto, con 33 casos (26.9 por ciento más), y la viruela símica dio el salto más pronunciado de la lista: se triplicó, al pasar de siete a 24 pacientes, para colocarse en el octavo sitio. Cierran el cuadro la meningitis tuberculosa, con cinco casos; la enteritis por rotavirus, con dos, y el tétanos, con uno, igual que hace un año.
Las cifras de la SSA muestran que estas enfermedades no distinguen género: de mil 421 casos confirmados –sin contar el sarampión, que no reporta ese dato–, 714 corresponden a hombres y 707 a mujeres, una diferencia de apenas siete décimas porcentuales.
Lo que queda fuera del conteo
No todo es retroceso. Al corte del 1 de agosto, el estado sigue sin un solo caso confirmado de cinco de las 18 enfermedades que vigila la SSA a nivel nacional: tétanos neonatal, meningitis meningocócica, infecciones invasivas por Haemophilus influenzae, rubéola y síndrome de rubéola congénita.
Fuera de ese grupo de 13, pero también relevantes para la salud pública yucateca, la SSA reporta 169 casos de tuberculosis respiratoria (9 por ciento más que el año pasado) y cuatro de parálisis flácida aguda en menores de 15 años, la misma cifra que en el 2025. El único indicador que retrocedió con claridad fue el COVID-19: de 216 casos en el mismo periodo del 2025 se pasó a 29 este año, una caída del 86.6 por ciento.
Una alerta que no debe pasarse por alto
El panorama que dibuja el boletín epidemiológico no es catastrófico, pero sí es una advertencia. Un estado que suma dos nuevas enfermedades a su lista de pendientes en un solo año, y que ve reaparecer al sarampión después de haberlo tenido casi controlado, es un estado donde algo en la cadena de vacunación –ya sea el acceso a las clínicas, el seguimiento de la cartilla o la confianza de los padres en las dosis– se está debilitando.
Las autoridades de salud han insistido en que el esquema completo de vacunación sigue siendo gratuito y disponible en cualquier unidad del sector salud, y que revisar la cartilla de niñas, niños y adultos mayores es, hoy más que nunca, una tarea urgente para las familias yucatecas.