Yucatán

Progreso se convierte en la puerta de la expansión eólica: recibirá nueva infraestructura para proyectos energéticos en la Península

La expansión eólica ocurre al mismo tiempo que la CFE refuerza la generación convencional y la infraestructura de transmisión en la Península.

El arribo de componentes eólicos confirma una nueva etapa de generación eléctrica en Yucatán
El arribo de componentes eólicos confirma una nueva etapa de generación eléctrica en Yucatán / Especial

El futuro energético de la Península comenzó a llegar por mar. El Puerto de Progreso recibió el primer cargamento de componentes destinados al Parque Eólico Tizimín II, una obra de 2 mil 600 millones de pesos que aportará 75 megawatts (MW) de nueva capacidad de generación y cuya entrada en operación comercial está prevista para 2028.

El buque “Chipol Donghai”, procedente de Taicang, China, atracó el pasado 2 de agosto en la Terminal de Usos Múltiples con una carga sobredimensionada que marca el inicio de una cadena logística para llevar hasta el Oriente de Yucatán los equipos que darán forma al nuevo complejo eólico.

De acuerdo con la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Progreso, este primer embarque incluyó componentes para cinco aerogeneradores, además de un transformador de potencia, palas, bastidores, herramientas y accesorios especializados. La operación movilizó 416 piezas con un peso total de 3 mil 930 toneladas.

No será un arribo aislado. El puerto tiene programadas cinco operaciones marítimas para completar el suministro de equipos de Tizimín II, convirtiendo a Progreso en puerta de entrada de una infraestructura que apunta a modificar el mapa de generación eléctrica de la región.

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El movimiento adquiere mayor dimensión al considerar que, para el 2026, están programados tres arribos de embarcaciones con componentes para 15 aerogeneradores, con un peso total estimado de 12 mil 351.48 toneladas, según datos proporcionados por la propia Asipona.

Y el flujo no terminará con Tizimín II. La planeación logística contempla además el arribo posterior de 64 torres eólicasdestinadas a los proyectos Vientos del Caribe y Panabá, lo que perfila al puerto yucateco como un punto estratégico para el ingreso de infraestructura energética destinada al Sureste.

Más viento para la Península

Tizimín II tendrá una capacidad instalada de 75 MW y una generación estimada de alrededor de 272 gigawatts-hora anuales, suficiente (según las estimaciones del proyecto proporcionadas por las autoridades) para atender el consumo equivalente de aproximadamente 140 mil hogares.

Su construcción también representa una derrama laboral: se prevé la generación de 320 empleos directos y 680 indirectos durante la etapa de edificación.

A este proyecto se suma Panabá 1B, autorizado por la Comisión Nacional de Energía para operar con 22 aerogeneradores de 4.5 MW cada uno, hasta alcanzar una capacidad de 99 MW y una producción estimada de 366.84 GWh anuales. El permiso oficial establece que la central estará ubicada en los ranchos El Pedregal y El Huapango, en Panabá.

En Quintana Roo también se mantiene identificado el proyecto Vientos del Caribe, con una capacidad prevista de 208 MW; sin embargo, información reciente del sector señala que su estatus ha sido reportado como detenido, por lo que no debe presentarse como una obra actualmente en construcción.

La apuesta va más allá 

La expansión eólica ocurre al mismo tiempo que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) refuerza la generación convencional y la infraestructura de transmisión en la Península.

El pasado 12 de mayo, entró en operación comercial en Mérida la Central de Ciclo Combinado Elvia Carrillo Puerto, con una capacidad neta instalada de 499 MW y una previsión de beneficio para más de 1.53 millones de habitantes. La CFE la incorporó como parte de las obras destinadas a fortalecer el suministro eléctrico y atender el crecimiento de la demanda regional.

La nueva central se suma a obras de infraestructura para mejorar la disponibilidad de gas natural y ampliar la capacidad de transmisión, en una región que durante años ha enfrentado limitaciones para satisfacer el crecimiento de sus necesidades eléctricas.

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Por ello, el desembarque de las primeras piezas de Tizimín II representa más que una operación portuaria de carga sobredimensionada: es la primera señal física de un proyecto que busca incorporar más generación renovable a la red y acompañar la expansión económica de Yucatán.

El puerto deberá recibir, almacenar y trasladar por carretera estructuras de enormes dimensiones, en una operación que exige coordinación entre autoridades, agentes aduanales, operadores logísticos y empresas transportistas.

Las primeras piezas ya están en tierra. Ahora comienza el recorrido hacia Tizimín, donde las torres, palas, generadores y demás componentes deberán convertirse en una nueva fuente de electricidad para una Península que demanda cada vez más energía.