En las primeras 13 semanas de 2026, 557 personas contrajeron una infección dentro de un hospital de Yucatán, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud (SSA) citadas en la consulta pública para actualizar la norma oficial que regula estos casos. Es una cifra menor a la de 2025 –678 en el mismo periodo‒ pero sigue representando, en promedio, más de 43 personas infectadas cada semana dentro de las instalaciones donde deberían estar más protegidas. Esa cifra es un buen punto de partida para preguntar qué tan segura es, en la práctica, la atención médica en el estado.
La pregunta no es retórica. Entre infecciones que se adquieren dentro del hospital, quejas formales por presunta negligencia y denuncias con nombre y apellido, Yucatán acumula un historial reciente que rara vez se mira junto, aunque hable del mismo problema: qué tan protegido está un paciente una vez que cruza la puerta de un hospital.
Una infección que no debe ocurrir
Las llamadas Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) –el nombre oficial que sustituye al término “infección nosocomial”‒ son, por definición, las que un paciente no tenía ni estaba incubando al momento de ingresar a un hospital. En abril del 2026, el gobierno federal abrió una consulta pública para actualizar la norma que regula su prevención y control, vigente desde el 2005, con nuevos protocolos específicos para neonatos y procedimientos como catéteres centrales, catéteres urinarios, ventiladores y cirugías.
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Según la SSA, al 4 de abril del 2026 (semana epidemiológica 13) se habían registrado 1,273 casos de IAAS en toda la Península de Yucatán, una baja del 14.5% frente a los 1,489 del mismo periodo del 2025. El desglose estatal, sin embargo, no es uniforme: Yucatán bajó de 678 a 557 casos y Campeche de 296 a 177, pero Quintana Roo subió de 515 a 539. Es decir, mientras dos estados de la Península
mejoran, el tercero retrocede, en el mismo periodo y bajo la misma metodología de conteo.
Las quejas que llegan a Conamedy
Además de las infecciones, existe otro termómetro: las quejas formales. La Comisión de Arbitraje Médico del Estado de Yucatán (Conamedy) recibió 122 inconformidades de usuarios de servicios médicos durante el 2023, de las cuales 86 fueron gestiones directas y 36 quejas por presunta negligencia médica. El IMSS concentró 82 de esos casos, muy por encima de las clínicas privadas (19), el Issste (11) y los Servicios de Salud de Yucatán (10). Por especialidad, ortopedia encabezó con 28 quejas, seguida de urgencias (20) y neurocirugía (10).
En el primer semestre del 2024 –el corte más reciente que Conamedy ha hecho público hasta ahora– se registraron 68 inconformidades, la misma cifra que en el primer semestre del 2023, con 44 gestiones directas y 24 quejas formales. No se localizó un informe posterior ya publicado.
Cuando el reclamo tiene nombre
Detrás de esas cifras hay casos concretos. El 7 de febrero del 2026, una familia denunció presunta negligencia médica contra personal del IMSS en Motul, luego de que Emma del Carmen Bacelis Pech fuera sometida a un cambio de catéter de diálisis peritoneal y, según sus familiares, quedaran fragmentos del dispositivo dentro de su cuerpo, agravando una infección que la dejó en estado crítico. La familia presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) e inició acciones legales.
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En Valladolid, usuarios del IMSS han denunciado de forma reiterada escasez de medicamentos y esperas de hasta tres horas para recibir atención, además de instalaciones deterioradas. Y en julio del 2026, la delegación del IMSS en Yucatán salió a responder públicamente señalamientos por demoras en cirugías y desabasto de medicamentos, defendiendo sus “módulos de Trato Digno” como mecanismo para atender inconformidades de los usuarios.
Un día para medir
El Día Mundial de la Seguridad del Paciente no tiene, en sí mismo, ceremonias oficiales relevantes en Yucatán más allá de comunicados institucionales. Pero como fecha de referencia, permite poner una junto a otra cifras que normalmente se publican por separado: infecciones que se adquieren dentro del hospital, quejas que los pacientes formalizan ante Conamedy y denuncias que, como la de Motul, terminan en instancias de derechos humanos o en tribunales. Ninguna de esas tres fuentes cuenta toda la historia por sí sola; juntas, empiezan a dibujar qué tan protegido está, en el 2026, un paciente yucateco desde que ingresa a un hospital hasta que sale de él.