En el Poniente de Mérida, donde se ubica el Organismo Cuenca de la Península de Yucatán de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), un pluviómetro registró algo sin precedente en la historia reciente de la región: 436.7 milímetros (mm) de lluvia acumulados en apenas siete días. Del 27 de mayo al 2 de junio del 2026, el cielo descargó sobre la capital yucateca un volumen de agua equivalente a llenar, metro cuadrado por metro cuadrado, el equivalente a casi 22 garrafones de 20 litros. El veredicto de la Conagua fue contundente: Mérida fue la localidad más lluviosa de todo México en ese período.
No se trata de un evento aislado. Durante nueve días consecutivos –desde al menos el lunes 25 de mayo‒ las lluvias han caído sobre Mérida y decenas de municipios del estado con una intensidad que los registros históricos no habían visto en mucho tiempo. Calles convertidas en ríos, casas inundadas, autos varados, clases suspendidas y actividades económicas paralizadas: esta es la estampa que dejó la primera semana de la temporada de lluvias 2026 en Yucatán.
Los números que cuentan la historia
El 31 de mayo del 2026 quedó grabado en los registros del Observatorio de Mérida con 112.5 mm, lo que batió el récord anterior para ese mes de 105.6 mm del 30 de mayo de 2005. Pero ese hito duró poco en los titulares. El 29 de mayo ya se había registrado una precipitación acumulada de 147.9 mm en 24 horas, estableciendo nuevo récord histórico para un mes de mayo en Mérida; la cifra supera el récord anterior de 96.4 mm del 17 de mayo del 2010, en una serie de datos que se remonta a 1951.
La Conagua desglosó los registros por zona de la ciudad. El Poniente acumuló 414.9 mm en cinco días (del 29 de mayo al 2 de junio) y 436.7 mm en siete días. El Observatorio del Sur reportó 343.7 mm y 396.7 mm en los mismos períodos. El Centro de Investigación Científica de Yucatán, en Xcumpich al Norte, registró 342.9 mm y 353.8 mm respectivamente. En términos prácticos: prácticamente llovió el equivalente a 21.8 garrafones de 20 litros en cada metro cuadrado del Poniente en una sola semana; unos 20 en el Sur y alrededor de 18 en el Norte.
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Mérida no fue la única localidad sacudida. El 1 de junio, Motul registró 226 mm –la mayor lluvia de ese día tanto en Yucatán como en el país entero‒ lo que lo convirtió en el lugar donde cayó la precipitación más copiosa del estado en lo que va del 2026, desbancando a Mérida. Según el Centro Hidrometeorológico Regional Mérida (CHRM), Motul, Tantakin (Tzucacab) y Mérida son las localidades donde más llovió en tres días –del 31 de mayo al 2 de junio‒ con 249, 210.5 y 190.1 mm acumulados, respectivamente.
Cuando la naturaleza obliga a parar
La magnitud del fenómeno forzó decisiones extraordinarias. El Consejo Estatal de Protección Civil instaló en sesión extraordinaria virtual el Comité Estatal de Emergencias, que determinó suspender las actividades económicas el martes 2 de junio en todo Yucatán para proteger a las familias y evitar traslados de riesgo. El gobernador Joaquín Díaz Mena explicó que la decisión respondía a las condiciones que se presentaban en numerosos municipios, donde calles, avenidas y carreteras registraban encharcamientos e inundaciones que dificultaban la movilidad y representaban riesgos para la población.
El titular de Procivy, Hernán Hernández Rodríguez, informó que actualmente existen 31 refugios estatales disponibles para atender cualquier emergencia y recordó que la población puede solicitar apoyo a través de las unidades municipales de Protección Civil o mediante el número de emergencias 9-1-1.
Sin embargo, la respuesta gubernamental generó cuestionamientos. Tras poco más de una semana de lluvias torrenciales, Mérida estaba prácticamente inundada en los cuatro puntos cardinales, al igual que otras localidades de Yucatán, pero no fue emitida una declaratoria de emergencia o desastre por inundaciones pluviales. Esta declaratoria es relevante porque permitiría acceder a los municipios incluidos en ella a los recursos del Fondo para la Atención de Emergencias y Desastres (FAED) de Yucatán, cuyas nuevas reglas entraron en vigor el 19 de mayo del 2026.
El fondo, no obstante, genera sus propias interrogantes: al 31 de marzo del 2026 el fideicomiso apenas acumulaba poco más de 8.5 millones de pesos para una población superior a 2.5 millones de yucatecos, lo que equivale a apenas 3.40 pesos por habitante.
La ciudad y su vulnerabilidad
Los expertos advierten que el volumen de lluvia es sólo parte de la ecuación. Aunque el suelo yucateco, por su composición caliza y su sistema kárstico, tiene una alta capacidad natural de absorción, en Mérida esa capacidad se reduce por el crecimiento urbano, la pavimentación y la presencia cada vez mayor de superficies impermeables. En otras palabras, la ciudad crece pero sus sistemas de drenaje no avanzan al mismo ritmo.
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Las autoridades de Procivy advirtieron que los suelos se encuentran completamente saturados, por lo que cualquier precipitación adicional, incluso de menor intensidad, podría ocasionar nuevas inundaciones en distintas zonas de Yucatán. Esta advertencia cobra especial relevancia considerando que junio apenas comienza: la dependencia estatal mantuvo estricta vigilancia sobre la posible formación de un Giro Centroamericano durante los primeros días del mes, fenómeno que consiste en una amplia circulación atmosférica de baja presión que genera abundante humedad y fuerte inestabilidad, y que de consolidarse podría hacer que las tormentas sean más frecuentes, persistentes e intensas.
El balance preliminar
El miércoles 3 de junio, el CHRM ofreció un balance que ilustra la magnitud de lo ocurrido: en los dos primeros días de junio en Yucatán llovió el 44.2% del promedio histórico mensual de todo junio –que es de 141.7 mm–, con apenas 62.6 mm registrados en 48 horas en la estación de referencia. Es decir, casi la mitad de lo que suele llover en un mes entero cayó en solo dos días.
El martes 2 de junio trajo cierto alivio relativo. Por primera vez en tres días consecutivos, Yucatán no figuró en el podio nacional de las mayores lluvias diarias del país: ese día las precipitaciones más intensas de México se registraron en Chiapas y Veracruz. En Mérida, el Observatorio reportó 28.2 mm —apenas el 24.1% de los 116.9 mm que habían caído en la jornada anterior.
Pero el alivio es momentáneo. La temporada de huracanes 2026, que oficialmente inició el 1 de junio, se extiende hasta el 30 de noviembre. Con los suelos saturados, la infraestructura urbana al límite y un fondo de emergencias que no alcanza ni para cuatro pesos por persona, Mérida y el resto de Yucatán afrontan los próximos cinco meses en una posición de fragilidad que estos primeros días de lluvia se encargaron de poner en evidencia.