La detección de la ameba Naegleria fowleri en un lago artificial del norte de Mérida, asociada con la muerte de un instructor, derivó en una multa de 2 millones 111 mil 580 pesos, la suspensión indefinida del establecimiento y una revisión sanitaria que ya se extendió a otros cuerpos de agua públicos y privados de la ciudad.
La Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) informó que sancionó con 18 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA) a la empresa responsable de Wake Club Fornelos, luego de detectar irregularidades en el mantenimiento y calidad del agua.
Entre los hallazgos se encontraron falta de programas y bitácoras de limpieza, presencia de moho, biopelícula y materia flotante en zonas de contacto con los usuarios, deficiencias en los sistemas de circulación y filtración, así como ausencia total de cloro residual libre. En los puntos evaluados se registraron niveles de 0.0 partes por millón.
El establecimiento permanece suspendido y no existe una fecha definida para su reapertura. Para volver a operar, la empresa deberá acreditar el saneamiento y acondicionamiento técnico del cuerpo de agua, presentar resultados de laboratorios certificados, entregar bitácoras de mantenimiento y demostrar el cumplimiento de las medidas sanitarias establecidas y de la NOM-245.
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La SSY calcula que el proceso podría tomar entre uno y tres meses, aunque la reapertura dependerá del cumplimiento efectivo de las observaciones y no únicamente del transcurso de ese plazo.
Extienden muestreo a otros espacios
El caso ya provocó una ampliación de la vigilancia sanitaria en Mérida. La SSY tomó muestras en cuerpos de agua del complejo habitacional Cabo Norte, así como en espacios del Gran Parque La Plancha y el Parque Zoológico del Centenario. Los resultados de laboratorio todavía se encuentran pendientes.
Durante esta semana también serán revisados el Acuaparque, Animaya y el Parque Ecológico del Poniente.
El secretario de Salud, Alberto Alcocer Gamboa, explicó que la intención es reforzar el control sobre sitios donde existe contacto humano con agua, principalmente cuerpos artificiales y espacios administrados por particulares.
La autoridad estatal sostiene que los propietarios son responsables del manejo sanitario de esos lugares, deben contar con su aviso de funcionamiento y cumplir las disposiciones aplicables, mientras la Secretaría de Salud conserva las facultades de inspección, verificación y muestreo.
También crearán una comisión estatal
La respuesta al caso también tendrá un componente institucional. El próximo 29 de septiembre será instalada la Comisión Estatal de Agua Segura, con participación de las secretarías de Salud, de Desarrollo Sustentable, la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán, la Comisión Nacional del Agua, la Universidad Autónoma de Yucatán y centros de investigación.
La nueva mesa buscará establecer recomendaciones y mecanismos de vigilancia para propietarios y administradores de cuerpos de agua utilizados con fines recreativos, además de impulsar medidas preventivas y de fomento sanitario.
El caso representa un cambio en la vigilancia estatal porque la revisión ya no se concentra únicamente en el establecimiento donde fue detectada la ameba, sino que se extiende hacia otros espacios de uso público y privado.
Siguen bajo vigilancia 148 personas
En paralelo, continúa el seguimiento epidemiológico de quienes ingresaron al lago de Fornelos Wake entre el 4 de agosto y el 4 de septiembre.
La empresa entregó inicialmente una lista de 361 personas que realizaron actividades en el lugar. Al corte del 21 de septiembre, 148 permanecían bajo vigilancia directa y más de 80% son menores de edad. Hasta ahora ninguna de las personas monitoreadas ha presentado síntomas compatibles con la infección.
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Las autoridades consideran que el periodo de mayor riesgo ya transcurrió, pero el protocolo permanecerá activo hasta el 4 de octubre.
La Secretaría de Salud mantiene contacto con las personas identificadas para vigilar su estado y canalizarlas, en caso necesario, al Hospital General Dr. Agustín O’Horán.
También pidió a quienes hayan utilizado el cuerpo de agua durante el periodo señalado y no hayan sido contactados que se comuniquen con la autoridad sanitaria.
De un caso aislado a una inspección más amplia
La infección por Naegleria fowleri fue confirmada después del fallecimiento, el 8 de septiembre, de un instructor que había tenido contacto frecuente con el lago artificial.
La investigación sanitaria posterior identificó la presencia del microorganismo en el cuerpo de agua y diversas fallas en su mantenimiento.
Aunque hasta ahora no se han reportado nuevos casos, el episodio abrió una revisión más amplia sobre las condiciones sanitarias de espacios acuáticos recreativos de Mérida y sobre las obligaciones de quienes los administran.