Ocho de cada 10 productores de la región chenera se ven forzados a recurrir a endeudamientos a cambio de los recursos necesarios para sembrar, y aun así no les garantiza recuperar la inversión anual, reconoció el técnico José Tun Chulín.
Señaló que la región de Los Chenes tiene en el campo su principal sustento económico, especialmente en las comunidades rurales, e indicó que los pequeños productores que trabajan con recursos propios apenas les alcanza para sembrar chigua y maíz, productos que además utilizan para el autoconsumo.
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Únicamente dos de cada 10 productores trabajan con recursos propios y sin asegurar sus cultivos. En contraste, los otros ocho productores recurren a financiamientos agrícolas y adquieren créditos para trabajar sus tierras.
Estos créditos incluyen paquetes tecnológicos con semillas, fertilizantes, plaguicidas y otros insumos necesarios para la producción. El aseguramiento agrícola por hectárea varía: maíz (1,800 pesos), soya (1,500 pesos) y sorgo (1,200 pesos).
Dentro de las condiciones de las financieras, los productores están obligados a contratar un seguro agrícola, lo que garantiza el pago de créditos. Si las cosechas son favorables, los productores cubren sus deudas; en caso de siniestros por fenómenos naturales, sequías o plagas, el seguro agrícola responde.
Muchos campesinos cheneros que también se dedican a la apicultura apenas logran invertir en la siembra de maíz o chigua, pero no tienen capacidad para contratar un seguro agrícola.
Riesgo permanente: cuando ocurre una contingencia climática, los productores pueden perder no solo la inversión realizada, sino también el tiempo y esfuerzo dedicados durante todo el ciclo agrícola.