El abigeato, delito que consiste en el robo o hurto de ganado bovino, porcino, equino y otras especies destinadas a la producción pecuaria, se ha convertido en una de las principales preocupaciones del campo mexicano. Aunque se trata de una práctica con antecedentes históricos, en los últimos años productores de diversas entidades han denunciado un incremento en los casos y una respuesta insuficiente de las autoridades.
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Ganaderos de la zona sur de Campeche exigen operativos contra el abigeato
Ganaderos de Michoacán, Coahuila, Durango y Veracruz han manifestado su inconformidad debido a las pérdidas económicas que representa la desaparición de animales, situación que afecta tanto a pequeños productores como a grandes ranchos. En algunos casos, las víctimas reportan decenas e incluso cientos de cabezas de ganado robadas, lo que compromete la viabilidad de sus actividades y el sustento de numerosas familias.
Especialistas señalan que el abigeato suele ser cometido por grupos organizados que cuentan con redes para trasladar, comercializar y falsificar documentación para introducir los animales robados al mercado. Esta situación ha llevado a que en varios estados se impulsen reformas legales para endurecer las penas y fortalecer la persecución del delito.
La molestia entre los ganaderos también obedece a la percepción de falta de vigilancia en zonas rurales y a la dificultad para dar seguimiento a las denuncias. Por ello, organizaciones del sector han solicitado mayores operativos de seguridad, una mejor integración de carpetas de investigación y estrategias que permitan frenar el robo de reses, considerado una de las amenazas más serias para la actividad pecuaria en México