Antes del mediodía de este sábado, la iglesia de Guadalupe de Tepeyac se convirtió en punto de encuentro para decenas de familias que acompañaron a 24 jóvenes durante la celebración del sacramento de la Confirmación.
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Entre abrazos, sonrisas y momentos de oración, los asistentes fueron testigos de una de las ceremonias más significativas para la comunidad católica.
La misa comenzó pocos minutos después de las 11 de la mañana con la llegada de los jóvenes, quienes vistieron de blanco como símbolo de pureza y del compromiso que asumieron al reafirmar su fe. El ambiente evidenció solemnidad y alegría con la presencia de familiares, padrinos y amigos.
El ingreso de la procesión litúrgica estuvo encabezado por los monaguillos, seguidos por los confirmandos y el cuerpo eclesiástico. El sacerdote Rodolfo Uc acompañó a Monseñor José Alberto González Juárez durante la celebración que reunió a la comunidad en torno a este importante acontecimiento religioso.
Durante la homilía, el obispo exhortó a los jóvenes a convertir la enseñanza del Evangelio en parte de su vida cotidiana. Explicó que la paz no depende únicamente del conocimiento de la palabra de Dios, sino también de las acciones diarias, del amor al prójimo y de la capacidad para perdonar.
Uno de los momentos más representativos ocurrió cuando los padrinos acudieron al cirio pascual para encender las velas que simbolizan la esperanza. Ese gesto selló el compromiso compartido de acompañar a sus ahijados y mantener viva la fe a lo largo de su camino cristiano.
Como parte del rito, los jóvenes renovaron sus promesas bautismales y manifestaron su decisión de mantenerse alejados de conductas que dañen su vida y la de los demás. También expresaron su rechazo a la delincuencia, al crimen organizado y al consumo de drogas, como parte de su compromiso con los valores cristianos.
La ceremonia alcanzó su momento central cuando cada uno avanzó por el pasillo principal junto a su padrino o madrina para recibir la unción con el santo crisma. Monseñor José Alberto González Juárez trazó una cruz sobre la frente de cada confirmando, signo con el que la Iglesia católica reconoce la reafirmación de su fe y el fortalecimiento de su compromiso con Jesucristo.
JGH