El cierre de establecimientos y la reducción de personal en algunos negocios han encendido las alertas entre empresarios de Campeche. La preocupación coincide con una caída de 5.2 % en la actividad económica estatal durante el primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi. Con ese resultado, Campeche ocupó el último lugar entre las entidades del país.
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La contracción alcanzó tanto a las actividades secundarias, que disminuyeron 6.7 %, como a las terciarias, entre las que se encuentran el comercio y los servicios, que bajaron 1.6 % a tasa anual. En contraste, las actividades primarias crecieron 13.7 %. Estas cifras describen el desempeño de la economía estatal, aunque por sí solas no establecen cuántos establecimientos cerraron.
Representantes empresariales han advertido sobre cierres recientes y ajustes en las plantillas laborales. La dirigencia de Canacintra Campeche señaló que, entre sus afiliados, no tenía registrados cierres, pero sí reducciones de personal. La Canaco también expresó preocupación por negocios que dejaron de operar, aunque indicó que los casos conocidos no correspondían a sus afiliados. Por ello, todavía no hay un recuento verificado que permita hablar de un cierre masivo en todo el estado.
Los datos laborales muestran un panorama con matices. En el segundo trimestre de 2026 había 434 mil personas ocupadas en Campeche, 11 mil más que un año antes. Al mismo tiempo, unas 12 mil personas estaban desocupadas, equivalentes al 2.7 % de la población económicamente activa. La subocupación, que incluye a quienes necesitan y pueden trabajar más horas, alcanzó a 58 mil personas, siete mil más que en el mismo trimestre de 2025.
Otro foco de atención es la informalidad: el Inegi estimó que 266 mil personas, el 61.4 % de la población ocupada, trabajaban en alguna de sus modalidades durante el segundo trimestre. Así, aunque el empleo total creció, también aumentaron la subocupación y el trabajo informal. Para medir el daño directo de los cierres hará falta precisar qué negocios bajaron la cortina, cuántos trabajadores tenían y si esas personas consiguieron otra ocupación.
JGH