El inicio de la veda del camarón desde el pasado 1 de mayo representa un nuevo golpe para el sector pesquero, que durante cinco meses deberá suspender una de sus principales actividades productivas, en medio de un panorama ya complicado por la baja presencia de especies por las afectaciones que mantiene el más reciente derrame de petróleo en el Golfo de México. Así lo señaló Manuel Joaquín Guzmán Abreu, presidente de la Sociedad Cooperativa Laguna de la Puntilla, quien señaló que esta restricción impacta directamente en la economía de los pescadores, quienes dependen en gran medida de la captura de camarón para sostener a sus familias.
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Tras la más reciente restricción para el sector pesquero en toda la costa del Golfo de México, el líder pesquero explicó que, a pesar de que durante años han solicitado a las autoridades la revisión de los periodos de veda, especialmente en temporadas donde existen mejores oportunidades de captura, no han obtenido respuesta ni justificaciones claras por parte de las instancias correspondientes.
“El día 1 de mayo inició la veda y son cinco meses sin poder trabajar el camarón, que es nuestra principal actividad, hemos pedido estudios y cambios en las fechas, pero no hemos tenido respuesta de ningún tipo, siempre que lo van a revisar, que si es necesario modificarlo y seguimos en las mismas en el tema, porque en economía vamos de mal en peor”, expresó.
Durante este periodo, los pescadores se ven obligados a buscar alternativas para subsistir, principalmente mediante la captura de otras especies, sin embargo, Guzmán Abreu advirtió que la situación en este 2026 es aún más complicada debido a los efectos del derrame ocurrido en febrero pasado, el cual ha provocado que las especies se alejen de la zona, ha afectado las artes de pesca, entonces, la implementación de la veda les llega a dar la estocada final.
El líder pesquero también reconoció que existen sanciones severas para quienes incumplen la veda, que en años anteriores han derivado en multas elevadas e incluso penas de hasta siete años de prisión, lo que ha generado que los pescadores opten por respetar la restricción ante el riesgo legal, aunque en sus hogares haya carencias.
No obstante, denunció que mientras los cooperativistas regulados enfrentan estricta vigilancia, persisten prácticas irregulares como el pirataje, donde embarcaciones sin registro ni permisos continúan realizando actividades sin ser sancionadas, es decir, mientras el sector ribereño cumple con la ley, hay lanchas sin nombre que salen a pescar tranquilamente, por lo que es ahí donde la autoridad debería actuar, no solo con los que están en regla.
Finalmente, subrayó que, aunque no responsabilizan directamente a los pescadores irregulares pues también buscan el sustento diario, consideran que corresponde a las autoridades reforzar la supervisión y garantizar condiciones equitativas para todos.
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JGH