La histórica actuación de la Selección Mexicana en la fase de grupos del Mundial 2026 sigue alimentando la ilusión de los aficionados, y uno de los jugadores que más confianza transmite es Gilberto Mora, quien volvió a asegurar que el equipo tiene todo para pelear por el título.
El mediocampista de apenas 17 años, que fue titular en el triunfo ante Chequia, destacó el trabajo realizado por el grupo y aseguró que el combinado nacional tiene argumentos suficientes para competir por la corona. Para Mora, el buen momento que vive el Tri es resultado del compromiso colectivo y de la confianza que existe dentro del plantel.
“México está para ser campeón”, reiteró el futbolista, quien desde antes del inicio de la justa mundialista había expresado públicamente su convicción de que la selección podía aspirar a levantar el trofeo. El jugador surgido de Xolos de Tijuana considera que el talento siempre ha existido, pero que ahora el equipo también cree plenamente en sus posibilidades.
Las palabras del juvenil llegan en un momento de euforia para la afición, luego de que México completara una fase de grupos perfecta con tres victorias consecutivas, un rendimiento inédito en la historia mundialista del combinado nacional.
Mateo Chávez cumple un sueño en su debut mundialista
Otro de los protagonistas de la victoria frente a Chequia fue Mateo Chávez, quien marcó su primer gol en una Copa del Mundo y reconoció que la experiencia superó cualquier expectativa que tenía antes del torneo.
El lateral mexicano confesó que escuchar a miles de aficionados celebrar un gol en el estadio fue una sensación que había imaginado durante años. Aunque aseguró que no le importaba quién anotara, reconoció que haber sido el autor del tanto convirtió la noche en algo inolvidable.
Para Chávez, la conexión entre la afición y el equipo ha sido uno de los factores más importantes durante el torneo. El defensor destacó el respaldo constante de los seguidores mexicanos y señaló que esa energía ha impulsado al grupo en cada partido.
Además, su anotación tuvo un significado especial a nivel familiar, ya que representa una especie de revancha deportiva para su padre, quien estuvo cerca de disputar el Mundial de Francia 1998 pero quedó fuera de la lista definitiva.
Con la clasificación asegurada y el ánimo por las nubes, Gilberto Mora, Mateo Chávez y el resto de la Selección Mexicana ya esperan rival para los dieciseisavos de final, convencidos de que pueden seguir escribiendo una de las historias más importantes del futbol mexicano.