La FIFA enfrenta uno de los debates más importantes de los últimos años tras la presentación de FIFA Forward Enterprise, una iniciativa impulsada por Gianni Infantino que pretende incorporar inversión privada en la estructura comercial del organismo. Aunque el proyecto promete mayores ingresos para las federaciones nacionales, también ha despertado fuertes críticas por el posible impacto en la gobernanza del futbol.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, envió una carta a las 211 asociaciones miembro para explicar el alcance del plan, que contempla la creación de una empresa encargada de administrar los derechos comerciales de los principales torneos del organismo, entre ellos las Copas del Mundo masculina y femenina, así como otros eventos internacionales.
De acuerdo con la propuesta, la nueva empresa tendría un valor estimado de 20 mil millones de dólares, de los cuales un 20% quedaría en manos de inversionistas privados. El objetivo es obtener un paquete de financiamiento cercano a los 10 mil millones de dólares, cifra muy superior a los 2 mil 700 millones que, según la FIFA, podrían conseguirse si el proyecto no prospera.
Gianni Infantino sostiene que este modelo permitiría fortalecer el programa FIFA Forward, destinado al desarrollo del futbol en todo el mundo. El dirigente aseguró que, de aprobarse la iniciativa, cada una de las asociaciones nacionales tendría acceso a recursos de hasta 40 millones de dólares durante el ciclo que iniciará en 2027 y concluirá en 2038.
Sin embargo, uno de los principales cuestionamientos gira en torno a la participación de inversionistas privados en la administración de las competencias. Diversos sectores consideran que este esquema podría otorgar influencia externa sobre decisiones deportivas y comerciales que históricamente han permanecido bajo control de la FIFA.
La primera gran oposición llegó desde la UEFA, cuyos 55 miembros rechazaron de manera unánime la propuesta. El organismo europeo advirtió que ninguna de sus selecciones participará en competiciones organizadas por la FIFA mientras el proyecto continúe vigente, al considerar que los derechos de los torneos no deben quedar en manos de capital privado.
Por su parte, la Concacaf también manifestó su rechazo tras una reunión con sus 41 asociaciones afiliadas. La confederación expresó preocupación por la falta de transparencia en el proceso, el corto plazo establecido para analizar la iniciativa y la ausencia de una revisión formal por parte de los órganos de gobierno de la FIFA.
En su posicionamiento, Concacaf señaló que el éxito financiero del Mundial de 2026 pone en duda la necesidad de recurrir a inversionistas privados para fortalecer el programa FIFA Forward. Además, insistió en que cualquier cambio de esta magnitud debe realizarse con procesos claros y mecanismos sólidos de gobernanza.
Mientras tanto, la Confederación Africana de Futbol (CAF) optó por una postura más cautelosa. El organismo informó que analizará el proyecto durante la próxima reunión de su Comité Ejecutivo y solicitó a sus asociaciones nacionales revisar la documentación antes de emitir una decisión definitiva.
Ante las críticas, la FIFA reconoció que la propuesta ha generado inquietud entre varias federaciones, aunque defendió que el proceso de consulta continúa abierto. El organismo insistió en que ninguna confederación puede fijar una postura en representación de todas las asociaciones nacionales y reiteró que cada federación deberá estudiar la iniciativa antes de emitir un voto informado.
Con FIFA Forward Enterprise, el futbol internacional enfrenta una discusión que podría modificar la forma en que se financian y administran las competencias más importantes del planeta. En las próximas semanas, las asociaciones miembro deberán definir si respaldan el proyecto de Gianni Infantino o se suman al bloque de organizaciones que ya han expresado su rechazo.