El regreso de Cruz Azul al Estadio Banorte no ha estado exento de complicaciones. A pocos días del arranque del Apertura 2026, la directiva cementera mantiene negociaciones con los administradores del inmueble debido a diferencias sobre las condiciones comerciales establecidas para la próxima temporada.
El origen del desacuerdo surgió tras la incorporación del fondo de inversión estadounidense General Atlantic a Grupo Ollamani, empresa que administra activos como el Estadio Banorte y el Club América. Con la llegada de los nuevos socios se implementaron diversos ajustes internos en la operación del recinto.
Entre las modificaciones planteadas destacan nuevos esquemas para las comisiones por venta de boletos, así como cambios relacionados con esquilmos y concesiones que aplicarán a los equipos que utilizarán el estadio durante el siguiente torneo: Cruz Azul, América y Atlante.
Estos cambios fueron rechazados por la directiva celeste, que considera que las nuevas condiciones no forman parte del acuerdo firmado originalmente. Por ello, el club solicitó que se respeten las cláusulas del contrato de arrendamiento vigente y que no se modifiquen las condiciones pactadas.
La Máquina cuenta con un convenio para jugar en el Estadio Banorte hasta el año 2031. Durante los torneos anteriores debió cambiar de sede debido a las obras de remodelación realizadas en el inmueble con motivo de la Copa del Mundo 2026.1
Una vez concluidos los trabajos de modernización, el estadio será entregado nuevamente a sus propietarios el 12 de julio, fecha a partir de la cual los clubes podrán retomar sus actividades en el recinto.
Mientras continúan las conversaciones, Cruz Azul mantiene la postura de regresar al inmueble bajo las condiciones acordadas desde el inicio del contrato, con el objetivo de evitar modificaciones que alteren los términos establecidos para su estancia en el renovado Estadio Banorte.