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Revisión del T-MEC pone bajo presión al aluminio mexicano: grupo de EU rechaza posibles exenciones arancelarias

La Coalición por una América Próspera pidió excluir al aluminio transformado de México y Canadá de posibles exenciones durante la revisión del T-MEC.

El aluminio y sus productos derivados forman parte de las negociaciones abiertas entre México y Estados Unidos
El aluminio y sus productos derivados forman parte de las negociaciones abiertas entre México y Estados Unidos / Archivo

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abrió un nuevo frente de discusión para la industria regional del aluminio. La Coalición por una América Próspera (CPA, por sus siglas en inglés) solicitó al Gobierno estadounidense mantener e incluso reforzar los aranceles aplicados a productos transformados procedentes de sus socios comerciales.

En un reporte publicado este 6 de agosto, la organización pidió a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y al Departamento del Tesoro rechazar cualquier excepción para mercancías fabricadas en México y Canadá, entre ellas perfiles, tubos, estructuras y otros productos derivados del aluminio.

La postura no representa todavía una decisión del Gobierno estadounidense. Se trata de una recomendación formulada por una organización que promueve políticas comerciales orientadas a proteger la producción y el empleo dentro de Estados Unidos.

El planteamiento adquiere relevancia porque el aluminio y sus productos derivados forman parte de las negociaciones abiertas entre México y Estados Unidos dentro del proceso de revisión del T-MEC.

¿Por qué la CPA se opone a una exención para México y Canadá?

El informe, titulado “Asegurar una cadena de suministro de aluminio estadounidense: por qué es esencial la cobertura arancelaria para los productos transformados”, sostiene que la política comercial de Washington se ha enfocado principalmente en proteger la fundición primaria.

Según la CPA, esta estrategia deja en una posición vulnerable a las empresas que convierten el metal en componentes terminados o semiterminados, como extrusiones, tuberías, perfiles, piezas estructurales y otras manufacturas.

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Estados Unidos depende de las importaciones para cubrir más del 80 por ciento de su consumo de aluminio primario. Por ello, los aranceles impuestos al metal elevan el costo de los insumos que enfrentan las compañías estadounidenses, incluso cuando adquieren palanquillas producidas dentro del país.

El problema, desde la perspectiva de la coalición, aparece cuando los productos transformados importados no enfrentan una carga equivalente. En ese escenario, una empresa extranjera podría utilizar aluminio más barato para fabricar mercancías terminadas y venderlas en Estados Unidos en mejores condiciones que sus competidores locales.

CPA advierte una ventaja de costos para las empresas mexicanas

Andrew Rechenberg, economista sénior de la CPA y autor del análisis, señaló que el impacto de los aranceles no termina en las fundidoras. El encarecimiento del aluminio primario se traslada a las empresas que realizan actividades posteriores dentro de la cadena productiva.

El reporte calcula que, incluso con la aplicación completa del arancel de 50 por ciento establecido bajo la Sección 232, una empresa mexicana de extrusión podría colocar su producto en Estados Unidos con una diferencia aproximada de 30 centavos de dólar por libra frente a una compañía estadounidense.

Si México recibiera una exención para exportar productos transformados, la diferencia aumentaría hasta 1.49 dólares por libra. Esto equivaldría, según los cálculos de la CPA, a una ventaja de costos cercana al 38 por ciento.

La organización considera que ese margen podría reducir la competitividad de las compañías estadounidenses, desplazar producción y afectar empleos relacionados con la transformación del aluminio.

¿Cuántos empleos dependen del aluminio transformado en Estados Unidos?

La CPA sostiene que las actividades de extrusión y fabricación concentran alrededor del 78 por ciento del empleo en las cuatro categorías principales de producción de aluminio en Estados Unidos.

La fundición primaria y secundaria representa el 22 por ciento restante. Cuando se incluyen otras actividades posteriores de manufactura, la participación laboral de los segmentos transformadores podría alcanzar hasta 97 por ciento.

Con estos datos, el grupo argumenta que una política enfocada únicamente en proteger a las fundidoras no cubriría a la mayoría de los trabajadores de la industria. El reporte también estima que los fabricantes de productos transformados generan más de tres cuartas partes del valor económico de un sector valuado en 41 mil 300 millones de dólares.

Aranceles elevaron el precio del aluminio en Estados Unidos

El análisis señala que la prima pagada por la entrega de aluminio en Estados Unidos aumentó después de que el arancel de la Sección 232 se duplicó a 50 por ciento en junio de 2025.

De acuerdo con la CPA, la prima se elevó 77 por ciento durante las siete semanas posteriores al incremento arancelario. En noviembre de ese año alcanzó un máximo de 88.10 centavos de dólar por libra, superó un dólar en enero de 2026 y llegó a 1.19 dólares por libra en mayo.

Actualmente, esa prima representa más del 40 por ciento del precio final de una operación de aluminio dentro del mercado estadounidense, conforme a los cálculos presentados por la organización.

La CPA señala que este encarecimiento fortalece su argumento a favor de aplicar una protección semejante a las mercancías transformadas, para evitar que los productores estadounidenses absorban mayores costos mientras compiten con artículos extranjeros elaborados con insumos menos caros.

¿Qué propone la CPA para la revisión del T-MEC?

La coalición planteó mantener y aumentar los aranceles para productos de aluminio transformado, con tasas suficientes para compensar el aumento de los costos de producción en Estados Unidos.

También pidió negar exenciones a México y Canadá, reforzar los mecanismos para verificar dónde fueron fundidos y transformados los materiales y evitar que productos originarios de terceros países ingresen al mercado estadounidense con ventajas derivadas del T-MEC.

La organización considera que las reglas de origen pueden contribuir a detectar triangulaciones y operaciones con bajo valor agregado regional, pero advierte que no deben utilizarse como sustituto de las medidas arancelarias.

Además, recomendó desarrollar una estrategia energética que permita a las fundidoras estadounidenses acceder a electricidad de largo plazo a precios competitivos, debido a que el alto consumo energético representa uno de los principales desafíos para aumentar la producción primaria.

Aluminio forma parte de las negociaciones entre México y Estados Unidos

Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en sus condiciones actuales durante la revisión conjunta celebrada el 1 de julio de 2026. Sin embargo, el acuerdo continúa vigente mientras los tres países negocian posibles ajustes y atienden las diferencias identificadas.

Washington y México han sostenido varias rondas bilaterales en las que se discutieron temas como acero, aluminio, automóviles, reglas de origen y seguridad económica. La postura difundida por la CPA podría influir en el debate interno estadounidense, pero cualquier modificación deberá definirse mediante las negociaciones y decisiones de las autoridades comerciales.

Para México, una eventual exclusión arancelaria facilitaría el acceso de sus fabricantes al mercado estadounidense. La propuesta de la CPA busca impedir precisamente ese escenario, bajo el argumento de que provocaría una competencia desigual para los productores ubicados al norte de la frontera.

IO