La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este lunes 27 de julio la presentación de un informe sobre el impacto que tienen las redes sociales, los videojuegos y los dispositivos digitales en niñas, niños y adolescentes.
Durante la conferencia mañanera realizada en Palacio Nacional, especialistas explicaron que el uso excesivo de pantallas puede afectar la atención, el sueño, la regulación de las emociones, el control de impulsos y el desarrollo de hábitos durante etapas en las que el cerebro todavía se encuentra en formación.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, señaló que el debate no debe limitarse al uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas, pues la responsabilidad también alcanza a las familias y a la manera en que los menores utilizan los dispositivos durante su tiempo libre.
Sheinbaum afirmó que el Gobierno federal concentrará la información presentada para ponerla al alcance de madres, padres y docentes, con el objetivo de impulsar decisiones que protejan a la población menor de edad.
¿Cómo afectan las redes sociales al cerebro de niñas y adolescentes?
Tania Jiménez García, especialista en prevención de adicciones, explicó que las redes sociales, los videojuegos y otras plataformas pueden generar gratificación inmediata mediante la liberación de dopamina.
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Presidenta Claudia Sheinbaum plantea abrir debate sobre inteligencia artificial y uso de celulares en escuelas
Cuando existe una estimulación constante, el cerebro puede acostumbrarse a recibir recompensas rápidas. Esto provoca que actividades cotidianas como estudiar, hacer ejercicio, terminar una tarea o convivir con otras personas generen menor satisfacción.
La especialista indicó que un uso problemático puede reflejarse en pérdida de control, necesidad de permanecer cada vez más tiempo frente a la pantalla, irritabilidad cuando se retira el dispositivo y continuidad de la conducta pese a sus consecuencias familiares, escolares o de salud.
Aclaró que una adicción solamente puede ser diagnosticada por personal especializado y que la presencia de un síntoma aislado no significa que exista ese problema.
Adolescentes tienen un “acelerador” desarrollado y un “freno” en formación
Lucía Magis-Weinberg, investigadora en neurodesarrollo de la Universidad de Washington, explicó que la adolescencia comprende un periodo que puede extenderse hasta los 25 años.
Comparó el cerebro adolescente con un automóvil. El sistema relacionado con las emociones, la recompensa y la información social funciona como un acelerador que madura alrededor de los 15 años. En contraste, las áreas encargadas del control, la toma de decisiones y la evaluación de consecuencias actúan como un freno que termina de desarrollarse entre los 20 y 25 años.
Este desfase puede aumentar la sensibilidad a la aprobación de otras personas, la presión de grupo, las recompensas inmediatas y los riesgos relacionados con plataformas diseñadas para mantener la atención.
Pantallas afectan sueño, concentración y convivencia
Durante la presentación se advirtió que las notificaciones y la luz de las pantallas pueden retrasar o fragmentar el sueño. También pueden reducir el tiempo dedicado a la actividad física, la alimentación consciente, la convivencia familiar y el aprendizaje presencial.
Magis-Weinberg señaló que el cambio constante entre aplicaciones, videos y mensajes favorece la distracción, los errores, la frustración y el estrés.
La especialista agregó que el acceso temprano a teléfonos celulares, especialmente antes de los 12 años, puede asociarse con afectaciones en el desarrollo cognitivo. Por ello, recomendó establecer límites de acuerdo con la edad y crear espacios sin dispositivos.
Sheinbaum pide acompañamiento de padres y escuelas
La presidenta sostuvo que el uso excesivo de redes sociales puede tener efectos que acompañen a los menores durante el resto de su vida.
Las recomendaciones presentadas incluyen acompañamiento familiar en lugar de una prohibición aislada, horarios de desconexión, hábitos saludables en casa, fortalecimiento del aprendizaje presencial y formación en ciudadanía digital.
También se planteó que las escuelas ayuden a desarrollar pensamiento crítico y que las plataformas cuenten con medidas de seguridad adecuadas para cada edad.
Sheinbaum afirmó que la discusión continuará con la participación de familias, docentes, especialistas y autoridades, pues el objetivo no es rechazar la tecnología, sino prevenir que sustituya actividades necesarias para el desarrollo físico, emocional y social.
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