La llamada bacteria “come carne” corresponde a Vibrio vulnificus, un microorganismo que vive de forma natural en aguas marinas y salobres, principalmente cuando la temperatura aumenta durante el verano.
El nombre popular no significa que la bacteria se alimente literalmente de la carne humana. La expresión se utiliza porque algunas infecciones destruyen con rapidez la piel y los tejidos alrededor de una herida, una complicación conocida como fascitis necrosante.
Aunque las infecciones son poco frecuentes, pueden avanzar en pocas horas y provocar septicemia, ingreso a cuidados intensivos, amputaciones e incluso la muerte. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que aproximadamente una de cada cinco personas con infección por Vibrio vulnificus fallece.
¿Cómo se adquiere la bacteria “come carne”?
Existen dos vías principales de infección. La primera ocurre al consumir pescados o mariscos crudos o poco cocidos, en especial ostiones contaminados. Estos productos no presentan necesariamente cambios en su olor, sabor o apariencia.
La segunda vía se produce cuando una herida abierta, cortadura, quemadura, perforación reciente o lesión quirúrgica entra en contacto con agua de mar, agua salobre o líquidos procedentes de mariscos crudos.
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El limón no elimina la bacteria, por lo que preparar ceviche o mariscos con jugos cítricos no sustituye una cocción completa.
En México, estudios del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo han identificado Vibrio vulnificus en agua marina y productos como ostiones en zonas de Sonora y Sinaloa. La bacteria puede estar presente en ambos litorales, aunque existe poca información pública sobre su vigilancia epidemiológica específica.
¿Cuáles son los síntomas de una infección por Vibrio?
Cuando la infección ocurre por alimentos, puede causar diarrea acuosa, dolor abdominal, náuseas, vómito, fiebre y escalofríos.
En una herida pueden aparecer dolor intenso, inflamación, enrojecimiento, calor, ampollas y cambios en la coloración de la piel. El deterioro puede avanzar con rapidez.
Si la bacteria llega a la sangre, puede provocar fiebre, presión arterial baja, confusión, lesiones cutáneas y choque séptico. En estos casos se requiere atención médica inmediata.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de complicaciones?
Las formas graves afectan principalmente a personas con enfermedades hepáticas, diabetes, insuficiencia renal, defensas bajas o padecimientos crónicos. También presentan mayor riesgo los adultos mayores y quienes tienen heridas abiertas.
Para prevenir la infección se recomienda cocinar completamente los mariscos, evitar ostiones crudos, utilizar guantes al manipular productos marinos y no entrar al agua si existe una lesión sin protección impermeable.
Ante dolor intenso, fiebre, ampollas o inflamación después de comer mariscos o tener contacto con agua costera, debe solicitarse atención médica sin demora.
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