El sedentarismo y la mala alimentación son severos enemigos de la salud pública. Estamos cayendo en rutinas perjudiciales sin darnos cuenta hasta que requerimos ayuda médica, ya que la falta de actividad física y el exceso de tiempo sentado o acostado aumentan de forma grave el riesgo de desarrollar múltiples enfermedades, subrayó la coach Liss Badillo.
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Vivimos con el enemigo en casa porque, cuando no hay conexión familiar, surgen dinámicas donde cada integrante come con ansiedad, abriendo paso al sobrepeso y a padecimientos crónicos, relató.
Un estilo de vida inactivo o sedentario se caracteriza por permanecer estacionario, pasando largos periodos sentado o acostado con poca o nula actividad física. Hoy en día, la población dedica más tiempo a actividades sedentarias frente a computadoras, dispositivos móviles, televisores o videojuegos. Asimismo, la mayoría de los empleos actuales y los medios de transporte promueven jornadas prolongadas sin movimiento.
Por su parte, testimonios locales reflejan la importancia del cambio de hábitos. Erika Martínez comentó que decidió comenzar a ejercitarse tras presentar sobrepeso, logrando una notable mejora en su salud general. En tanto, Rosa María González compartió que lleva tres años realizando ejercicio aeróbico en escaladora, decisión que tomó al no sentirse bien con su estado físico y que le ha permitido recuperar su calidad de vida.
JGH