El polvo del Sahara, así como la combinación de temperaturas extremas, altos niveles de polen y millones de partículas microscópicas suspendidas en el aire ha deteriorado la calidad ambiental en buena parte de Quintana Roo, provocando molestias principalmente entre personas con antecedentes de asma, rinitis alérgica, sinusitis y otros padecimientos respiratorios crónicos, afirmó la presidenta del Colegio de Inmuno Alergia en Cancún, Victoria Rojas.
Personas con asma comentaron que, cuando escuchan información sobre la llegada del polvo del Sahara o durante esta temporada de calor extremo, permanecen más atentas a cualquier manifestación de su enfermedad, acuden a consulta médica y procuran contar con los medicamentos e inhaladores que utilizan de manera habitual.
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Pacientes prefieren estar prevenidos
“En casa regularmente tengo antihistamínicos, loratadina y mi inhalador, porque sé cómo actuar en caso de que comiencen las molestias previas a una crisis asmática”, afirmó Ignacio Morales.
Por su parte, el joven Daniel Moreno, quien también padece sinusitis, comentó que, además de mantener en óptimas condiciones su inhalador, procura fortalecer su sistema inmunológico mediante el consumo de alimentos ricos en vitamina C.
La especialista explicó que este fenómeno natural no representa un riesgo grave para la mayoría de la población; sin embargo, sí puede desencadenar manifestaciones importantes en personas sensibles o con enfermedades respiratorias preexistentes.
“El polvo del Sahara está formado por partículas muy finas que permanecen suspendidas en la atmósfera durante varios días. Cuando llegan a nuestra región se mezclan con el polen, la humedad y otros contaminantes presentes en el ambiente, lo que incrementa la irritación de las vías respiratorias y favorece la aparición de alergias, especialmente entre quienes tienen antecedentes de asma, rinitis u otros padecimientos pulmonares”, dio a conocer.
Señales comunes que se presentan
De acuerdo con la especialista, durante este periodo es común observar un incremento en personas que presentan estornudos constantes, congestión nasal, irritación ocular, resequedad en la garganta, tos persistente e incluso dificultad para respirar.
Agregó que muchas personas pueden confundir estas manifestaciones con un resfriado común, cuando en realidad corresponden a una reacción alérgica provocada por las condiciones ambientales.
“Los pacientes llegan pensando que tienen una infección respiratoria, pero al valorarlos encontramos que se trata de cuadros alérgicos desencadenados por la exposición a estas partículas”, dijo.
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Agregó que “los síntomas más frecuentes son estornudos repetitivos, escurrimiento nasal, picazón en nariz y ojos, lagrimeo, tos seca e incluso sensación de falta de aire en quienes padecen asma”.
Señaló que los niños, adultos mayores y las personas con enfermedades pulmonares son quienes enfrentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones durante este tipo de fenómenos atmosféricos.
A las partículas provenientes del Sahara se suma el intenso calor que ha predominado en la Península de Yucatán durante las últimas semanas, situación que favorece la deshidratación de las vías respiratorias y aumenta la sensibilidad del organismo.
Altas temperaturas empeoran el problema
La alergóloga explicó que las altas temperaturas generan una mayor concentración de contaminantes y alérgenos cerca de la superficie, lo que incrementa la exposición de los habitantes.
Combinación de varios factores
“No es únicamente el polvo del Sahara. Estamos viviendo una combinación de factores: calor extremo, humedad elevada, mayor presencia de polen y partículas suspendidas. Todo esto provoca que el sistema respiratorio trabaje bajo condiciones de mayor estrés y que los pacientes alérgicos presenten manifestaciones con mayor intensidad”, precisó.
Ante este panorama, la especialista recomendó reducir la exposición al aire libre durante las horas con mayor concentración de partículas, mantener puertas y ventanas cerradas cuando la calidad del aire sea deficiente y procurar una adecuada hidratación