Del 2002 al 2025, Quintana Roo perdió 130 mil hectáreas de bosque primario húmedo, lo que representa el 21 por ciento de la disminución total de su cobertura arbórea, de acuerdo con el reporte de Global Forest Watch.
Al respecto, el presidente de la organización civil Selvame MX, Guillermo D’Christy, afirmó que gran parte de la devastación registrada en la selva maya de la entidad es ilegal, debido a que muchos de los nuevos desarrollos inmobiliarios carecen de autorización en materia de impacto ambiental.
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En medio del acelerado crecimiento del Caribe Mexicano, el debate entre impulso económico y conservación del medio ambiente se mantiene como uno de los temas centrales de la agenda pública. Para D’Christy, la discusión no debe centrarse en frenar el progreso, sino en corregir la forma en que éste se ha llevado a cabo en la región.
El especialista dejó claro que no existe una postura en contra del progreso como tal. “No estamos en contra del desarrollo… estamos en contra del desarrollo desordenado, del que no cumple con las normativas medioambientales, municipales, estatales y federales”, afirmó.
Explicó que el problema radica en un crecimiento impulsado por intereses económicos de corto plazo, donde algunos proyectos buscan recuperar la inversión de manera inmediata sin considerar las consecuencias. “Se quiere vender la gallina de los huevos de oro lo más rápido posible”, aseguró.
Respecto a los requisitos para autorizar iniciativas en zonas ambientalmente sensibles, destacó la necesidad de contar con una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) rigurosa, no como un simple trámite burocrático, sino como un instrumento que identifique especies afectadas y proponga medidas de mitigación efectivas.
Añadió que también es indispensable evaluar el manejo del agua, los residuos y la capacidad de carga de los ecosistemas antes de otorgar cualquier permiso.
El reporte de Global Forest Watch detalla que, en Quintana Roo, entre el 2002 y el 2025, el 60 por ciento de la pérdida de cobertura arbórea ocurrió en áreas donde las principales causas estuvieron relacionadas con procesos de deforestación.
De acuerdo con ese organismo, los principales factores que provocan la deforestación son la agricultura permanente, los asentamientos humanos, la infraestructura y las actividades mineras y extractivas.
Asimismo, el informe indica que en el 2020 Quintana Roo contaba con 3.4 millones de hectáreas de bosque natural, que cubrían el 79 por ciento de su superficie terrestre. Para 2025, la entidad perdió 13 mil hectáreas de esa vegetación, lo que equivale a la emisión de 5.5 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (CO₂).