Desde su silla de ruedas, Pedro Sánchez Salvador, un artesano zapatero de 59 años, acudió por tercera ocasión a la Fiscalía General del Estado para denunciar las amenazas que asegura recibir de parte de su hijastro.
Hace 22 años, un accidente cambió su vida y le provocó una discapacidad motriz. Sin embargo, nunca dejó su oficio y continúa trabajando para salir adelante. Mientras esperaba ser atendido por las autoridades, llevaba consigo parte de los materiales que utiliza para elaborar y reparar calzado. Su principal preocupación actualmente no es su condición física, sino evitar que una disputa familiar termine en tragedia.
Noticia Destacada
"No puedo proteger a mi familia": Tutora de niñas presuntamente acosadas por un vecino en Cancún denuncia amenazas
Pedro relató que desde hace meses es víctima de intimidaciones por parte de su entenado, Alfonso N. Incluso aseguró que en una ocasión fue empujado de su silla de ruedas.
De acuerdo con su versión, el origen del conflicto se remonta al periodo en que el señalado cumplía una condena por homicidio en Yucatán, cuando un familiar le hizo creer que Pedro impedía que su madre acudiera a visitarlo en prisión.
“No quiero hacer justicia por mi propia mano. Para eso están las autoridades. Uno, cuando está enojado, puede cometer una tontería, pero prefiero acudir a la Fiscalía para que ellos atiendan el problema”, expresó.
Como parte de las medidas de protección, las autoridades le otorgaron una orden de restricción para evitar que el presunto agresor se acerque a él o a su domicilio. No obstante, señaló que hasta ahora ninguna de las partes ha sido llamada a un procedimiento de conciliación.
Noticia Destacada
¡Les pidieron más de 24 mil pesos! Detienen a tres policías turísticos de Cancún por presunta extorsión
La situación también afectó su relación familiar. Explicó que desde el pasado 10 de julio permanece separado de su esposa, madre del señalado, como una medida para disminuir las tensiones y prevenir nuevos enfrentamientos. “Lo único que quiero es vivir tranquilo”, afirmó.
La historia de Pedro es uno de los muchos casos que diariamente llegan a la FGE, donde ciudadanos buscan que la intervención de las autoridades permita resolver diferencias familiares antes de que deriven en actos de violencia. En su caso, más que una sanción, espera que la justicia le garantice algo fundamental: poder vivir en paz.