Pese a cobrar más de mil pesos por metro cuadrado a empresas de seguridad —tarifa que el Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR) expone públicamente en su catálogo oficial de costos para las instalaciones de la ciudad— y recibir al menos 12 mil millones anuales por concepto de Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA), la concesionaria incumple con condiciones adecuadas de salud y espacios dignos para los trabajadores de la terminal.
Al menos mil 800 empleados distribuidos en las terminales aéreas afirman que las áreas destinadas para comer se reducen a cinco mesas prácticamente a la intemperie, junto a contenedores de basura. Asimismo, carecen de baños dignos debido a la constante falta de agua, además de dispensadores del líquido para consumo, principalmente los fines de semana. De viernes a lunes, los trabajadores se quejaron de esta situación.
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Empleados, quienes pidieron el anonimato por temor a represalias, enfatizaron: “Somos más de mil 800 empleados, distribuidos en grupos de 450 en cada terminal. Solo contamos con un espacio de cinco mesas para poder comer; los baños constantemente tienen problemas de higiene por falta de agua. Además, los fines de semana es imposible disponer de líquido para beber en las instalaciones”.
También comentaron que sus jornadas pueden prolongarse más de ocho horas y sus salarios apenas superan el mínimo, con ingresos de alrededor de 9 mil 500 pesos mensuales.
De acuerdo con lo observado POR ESTO! durante un recorrido por las zonas comunes, el acceso al área donde deben registrar su ingreso a la empresa es una vía de un solo sentido, con encharcamientos y tránsito de vehículos de carga.
Además, al menos 10 contenedores de basura ocupan parte de la banqueta y se encuentran muy cerca del comedor destinado al personal.
Empleados de dos empresas de seguridad que prestan sus servicios en el aeropuerto comentaron que Asur cobra “muy bien” por los espacios, pero esas áreas están lejos de ser dignas para quienes laboran en el principal aeropuerto de pasajeros internacionales de México.
“Tenemos que comer parados, amontonados, en zonas poco higiénicas y sin aire acondicionado, con temperaturas por arriba de los 35 grados centígrados en esta temporada del año”, detallaron.
De igual manera, manifestaron su profunda indignación y rechazo ante el reparto de utilidades correspondiente al ejercicio fiscal, el cual asciende a la raquítica cantidad de 40 pesos por trabajador.
Los empleados consideraron esta cifra una ofensa al trabajo digno, honesto y de calidad que realizan día con día. “No se puede permitir que una empresa de talla internacional, que genera millones de pesos en ingresos mensuales, entregue esa cantidad irrisoria a sus trabajadores, mientras se escuda en que paga rentas excesivas a Asur y que invierte en remodelaciones millonarias”, señalaron.