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Cozumel perdió más de la mitad de sus manglares en dos décadas

Quintana Roo / Riviera Maya

Cozumel perdió más de la mitad de sus manglares en dos décadas

La expansión urbana destruye el recurso natural; en las últimas dos décadas tenía 3 mil 429 hectáreas.

Investigadores pidieron a las autoridades implementar estrategias de conservación
Investigadores pidieron a las autoridades implementar estrategias de conservación / Especial

La cobertura de manglar en Cozumel disminuyó de aproximadamente 3 mil 429 hectáreas a cerca de mil 569 hectáreas durante las últimas dos décadas, como resultado de los procesos de urbanización, las modificaciones al territorio y diversos fenómenos naturales, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Para investigadores y ambientalistas, preservar los árboles y los ecosistemas de la isla no solo representa una medida de conservación, sino también una estrategia para mitigar los efectos del cambio climático, proteger el acuífero, salvaguardar la biodiversidad y mantener la calidad de vida de quienes habitan y visitan el destino.

Ambientalistas señalaron que la conexión entre los humedales, pastos marinos y zonas arrecifales demandan una estrategia integral de conservación

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La reducción de la vegetación también se observa en las zonas de selva. Datos satelitales procesados por plataformas globales de monitoreo forestal, como Global Nature Watch, revelan que la isla pierde de manera constante un promedio de entre 24 y 33 hectáreas de selva natural cada año.

Jenny Chan, bióloga, explicó que la vegetación urbana cumple funciones que van más allá del aspecto paisajístico. “Los árboles ayudan a disminuir la temperatura, mejoran la calidad del aire y permiten que el agua de lluvia se infiltre hacia el subsuelo. En una isla como Cozumel, donde el acuífero es la principal fuente de abastecimiento de agua, conservar la cobertura vegetal también significa proteger ese recurso”, indicó.

La expansión urbana, el cambio de uso de suelo y el desarrollo de infraestructura han reducido de manera gradual la cobertura vegetal en distintos puntos de la isla. Lupita Martín, activista de CIMAC, consideró que esta situación resulta preocupante debido a sus efectos sobre la biodiversidad, la temperatura urbana, la calidad del aire y la capacidad de infiltración del agua hacia el acuífero.

Explicó que el crecimiento de la ciudad debe ir acompañado de estrategias de conservación para evitar que la pérdida de áreas verdes continúe avanzando. “Cada árbol que se retira representa la pérdida de servicios ambientales. No solamente proporciona sombra; también captura carbono, regula la temperatura, favorece la infiltración del agua y sirve de refugio para diversas especies. El desarrollo urbano debe planearse considerando estos factores”, señaló.

La planta San Miguelito es señalada por verter líquido sucio a varios ecosistemas, pese a la negativa de las autoridades.

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La disminución de los hábitats naturales también representa un desafío para la fauna endémica de la isla. Investigaciones desarrolladas por instituciones académicas han documentado que especies exclusivas de Cozumel, como el mapache enano y el coatí, enfrentan una mayor presión debido a la fragmentación de los ecosistemas donde habitan.

Eduardo Sánchez, vecino de la colonia San Miguel, consideró que el aumento de superficies sin vegetación ya comienza a percibirse en la vida cotidiana. “Hace algunos años había más árboles. Ahora hay zonas donde caminar al mediodía resulta complicado porque prácticamente no existe sombra”, expresó.