Tras aportar los elementos de prueba contundentes y desahogar el proceso penal correspondiente bajo el sistema de justicia tradicional, la Fiscalía General del Estado obtuvo de un Juez Penal Tradicional una sentencia condenatoria de 25 años de prisión en contra de Ángel Jesús García González, alias “La Ardilla”, al ser encontrado penalmente responsable del delito de homicidio calificado en agravio de un ciudadano cuya identidad se mantiene bajo reserva.
De acuerdo con el expediente del caso, los acontecimientos que originaron esta condena tuvieron lugar el 20 de agosto de 2013, en el interior de un inmueble habilitado como vivienda y establecimiento comercial sobre la avenida Juárez, entre las vialidades Primo de Verdad y Venustiano Carranza, en la colonia Centro de la capital del estado. El ahora sentenciado acudió al sitio en complicidad con otro sujeto con la intención premeditada de perpetrar un robo de objetos de valor en contra de la víctima.
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Para ejecutar el plan, Ángel Jesús García González ingresó primero al domicilio para entablar una conversación con el agraviado, mientras su acompañante vigilaba en la esquina exterior de la propiedad. Luego de veinte minutos, el agresor salió con la excusa de ir a una tienda cercana, momento que aprovechó para coordinarse con su cómplice e indicarle que dejaría la puerta principal del inmueble sin seguro para facilitar el atraco.
Minutos más tarde, el sentenciado retornó a la vivienda y le aseguró a la víctima que una tercera persona llegaría al lugar para saludarlo. Una vez que el coacusado entró a la casa, García González sujetó al dueño del inmueble por la espalda rodeando su cuello con el brazo para estrangularlo, mientras el segundo implicado le inmovilizaba las muñecas. Los atacantes mantuvieron la presión física por un lapso de cinco minutos hasta que confirmaron que el afectado ya no presentaba signos vitales.
Consumado el homicidio, los delincuentes registraron la propiedad y sustrajeron diversas piezas de oro, las cuales cargaron a bordo de un automóvil marca Volkswagen tipo Lupo que pertenecía a la propia víctima, usándolo para trasladar el botín a la casa del cómplice.
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Posteriormente, regresaron a la escena del crimen para envolver el cadáver con sábanas y bolsas plásticas de color negro, subieron el cuerpo al mismo vehículo y lo abandonaron entre la maleza de la carretera, a corta distancia de la glorieta Luis Echeverría.
Tras abandonar el cuerpo, el cómplice se quedó con el automóvil del occiso con la finalidad de comercializarlo de manera ilícita, mientras que alias "La Ardilla" se trasladó a una casa de empeño local donde entregó las joyas sustraídas para obtener recursos económicos. Derivado de estos actos criminales, la autoridad judicial tradicional resolvió imponerle la pena corporal de 25 años de cárcel, sumando además una sanción económica de 452 mil 652.80 pesos destinados al pago de multas, reparación del daño material, indemnización de perjuicios y compensación por daño moral.