A quince años de su creación, el Buen Fin llega a su edición 2025 con las expectativas más altas de su historia. Entre el jueves 13 y el lunes 17 de noviembre, más de 15 mil comercios en Yucatán y alrededor de 200 mil en todo el país participarán en esta jornada de descuentos y promociones que promete una derrama nacional superior a los 200 mil millones de pesos, según estimaciones de la Secretaría de Economía y la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur).
En el ámbito local, la Canaco -Servytur prevé que los consumidores yucatecos generen una derrama superior a los 8 mil 600 millones de pesos, impulsando sobre todo a las micro y pequeñas empresas del estado.
Quince años de ofertas y confianza
El Buen Fin se ha consolidado como la campaña comercial más importante de México desde su primera edición en 2011. Inspirado en el “Black Friday” estadounidense, el programa nació con el objetivo de reactivar el comercio formal y fomentar el consumo responsable, sumando esfuerzos entre el sector privado y el gobierno federal.
En su debut, el evento registró ventas por poco menos de 40 mil millones de pesos. Hoy, tres lustros después, su volumen se ha multiplicado por cinco y se ha convertido en un barómetro del consumo nacional, reflejando el pulso económico de millones de familias y negocios mexicanos.
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“Muchas familias esperan el Buen Fin, esperan la oportunidad de hacer sus compras navideñas, pero también de planear mejor su gasto”, recuerda José Enrique Molina Casares, presidente de la Canaco Servytur Mérida, quien destaca que la confianza mutua entre consumidores y empresarios ha sido clave para sostener este proyecto durante 15 años.
Cinco días de locura comercial
En Yucatán, el Buen Fin se vive con intensidad. Desde tiendas departamentales hasta pequeños comercios del Centro Histórico de Mérida, los escaparates ya se preparan para recibir a miles de compradores que buscarán desde ropa y calzado hasta línea blanca y electrónicos.
Según la delegación local de la Canaco, más del 70% de las ventas se concentran en esos rubros, aunque en cada edición se suman nuevos giros: agencias de viajes, ferreterías, ópticas, gimnasios, servicios médicos y hasta restaurantes.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ampliará sus horarios de atención –de 9 de la mañana a 9 de la noche– y pondrá en marcha un operativo especial para recibir quejas tanto en forma presencial como vía digital. También Fonacot y Condusef participarán en la vigilancia del evento, con el fin de garantizar que las promociones sean reales y que los consumidores puedan reclamar en caso de irregularidades.
Molina Casares subraya que la tranquilidad con que se vive el Buen Fin en Yucatán “es resultado del trabajo interinstitucional entre cámaras empresariales, dependencias de seguridad y autoridades financieras”, que aseguran un ambiente ordenado para compradores y vendedores.
Crecimiento sostenido: México rompe marcas
En el plano nacional, el Buen Fin 2024 cerró con ventas por 173 mil 800 millones de pesos, lo que representó un incremento del 15.5% respecto al año anterior.
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Presentan el Buen Fin en Mérida con infinidad de ofertas, descuentos y promociones a meses sin intereses
Para este 2025, la Secretaría de Economía proyecta superar los 200 mil millones, impulsada por el comercio omnicanal –compras físicas y digitales–, que ya representa casi 7 de cada 10 operaciones.
Un estudio de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) detalla que los consumidores buscan principalmente meses sin intereses (64%), descuentos directos y envío gratuito, y que las categorías más solicitadas son moda, electrónicos, línea blanca, belleza, automotriz y farmacia.
El informe también revela nuevas tendencias: la compra de artículos de lujo, productos para mascotas y servicios de salud registra crecimiento sostenido, lo que amplía el espectro de participación más allá de los rubros tradicionales.
Impacto local y reactivación del comercio formal
Para Yucatán, el Buen Fin no sólo representa un impulso temporal, sino también un respiro para el sector comercial formal, que encuentra en estos días una oportunidad para equilibrar sus finanzas antes del cierre del año.
“Este evento ayuda a las pequeñas y medianas empresas a generar liquidez, mover inventarios y mantener empleos”, explica un comerciante del Centro de Mérida que participa desde 2013.
Durante el Buen Fin 2024, algunos centros comerciales reportaron incrementos de hasta 70% en sus ventas respecto a un fin de semana normal. Este año, la expectativa es aún mayor debido al aumento de comercios participantes y al atractivo de una edición de cinco días.
El reto, no obstante, sigue siendo el mismo: lograr que más consumidores compren con conciencia y menos por impulso.
Beneficios y riesgos del programa
Entre los beneficios más claros se cuentan la dinamización de la economía, la formalización de negocios, la generación de empleo temporal y el acceso de los consumidores a productos de mayor valor a precios accesibles.
Sin embargo, los especialistas también alertan sobre los riesgos que crecen al mismo ritmo, entre ellos el sobreendeudamiento y los fraudes electrónicos.
Profeco recomienda verificar precios antes y durante el evento, comparar entre tiendas y revisar las políticas de devolución. Condusef, por su parte, recuerda a la población que los meses sin intereses no son dinero gratis, sino compromisos financieros que deben asumirse con responsabilidad.
En palabras de Molina Casares, dirigente de la Canaco-Servytur, el mensaje es claro: “El Buen Fin no debe verse como un permiso para endeudarse, sino como una oportunidad para planificar”.
Una mirada al futuro del consumo
Con una economía que mantiene crecimiento estable y un consumidor cada vez más digital, el Buen Fin 2025 marca una etapa de madurez.
El reto a futuro será mantener la credibilidad del evento, evitar la saturación de ofertas y fortalecer la educación financiera del público.
En Yucatán, las cámaras empresariales prevén que el próximo paso será integrar con mayor fuerza a los sectores turístico y de servicios, para que la derrama económica alcance a más comunidades y negocios.
Porque más allá de las cifras y los descuentos, el Buen Fin también se ha convertido en un termómetro del ánimo colectivo: un espejo que refleja las aspiraciones, las deudas y las esperanzas de las familias mexicanas en tiempos de consumo cambiante.