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Yucatán confirma su poder turístico: cifras récord en Chichén Itzá y otras zonas arqueológicas

El equinoccio de primavera y la Semana Santa fueron clave para que las zonas arqueológicas y museos de Yucatán recibieran 6 mil 192 personas más que en marzo de 2025.

Chichén Itzá volvió a demostrar que no tiene rival en el país
Chichén Itzá volvió a demostrar que no tiene rival en el país / Marco Landaverde

Eran las 4 de la tarde del 21 de marzo cuando la sombra de la serpiente comenzó a descender por el flanco de El Castillo. Miles de ojos –nacionales y extranjeros, de niños y de ancianos– siguieron el juego de luz como si fuera la primera vez.

Ese sábado, más de 24 mil personas pisaron la tierra de Chichén Itzá en un solo día, rompiendo todas las previsiones. El equinoccio de primavera de 2026 no fue solo un fenómeno arqueoastronómico: fue la confirmación de que Yucatán sigue siendo un imán irresistible para el mundo.

Las cifras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo confirman sin margen de duda: en marzo del 2026, las zonas arqueológicas y museos de Yucatán registraron 279 mil 864 visitantes, un incremento del 2.2 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. En números concretos, eso significa 6 mil 192 personas más que en marzo de 2025.

Pero si la comparación se hace con el mes inmediato anterior –febrero de 2026–, el repunte es aún más elocuente: un salto del 17.3 por ciento en apenas cuatro semanas. El fenómeno tiene nombre y calendario: equinoccio y Semana Santa.

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El coloso que no duerme

En el universo del turismo cultural mexicano, Chichén Itzá funciona como un astro que atrae todo hacia su órbita. Con 205 mil 239 visitantes en marzo –el 73 por ciento de toda la afluencia estatal–, la zona arqueológica volvió a demostrar que no tiene rival en el país. El dato no es menor: Chichén Itzá cerró el año 2025 con 2 millones 182 mil visitantes, de los cuales casi el 60 por ciento llegó desde el extranjero, según datos del INAH. Teotihuacán quedó en segundo lugar con 1.6 millones; Tulum, en tercero con 980 mil. La distancia es sideral.

Darío Flota Ocampo, titular de la Secretaría de Fomento Turístico estatal (Sefotur), lo dijo con números en mano tras el equinoccio: esperaban 15 mil personas ese fin de semana. Llegaron más de 24 mil.

La pirámide de Kukulcán no cabe en ningún pronóstico. El éxito, sin embargo, tiene un precio que las autoridades no pierden de vista. La Unesco advierte que la afluencia diaria –que puede llegar a 8 mil personas en temporada alta– exige planes de conservación permanentes. La piedra caliza se erosiona, y la presión del turismo masivo no da tregua. Por eso, a partir de 2026 entró en vigor un nuevo esquema de cobro unificado: los visitantes pagan una sola tarifa que integra el acceso federal y estatal, y una parte de esos recursos se destinará directamente a investigación y conservación arqueológica en sitios como Kulubá e Isla Cerritos.

Uxmal asciende; Ek Balam se reajusta

A 80 kilómetros al sur de Mérida, otra joya del mundo maya vive su propio momento. Uxmal sumó 28 mil 301 visitantes en marzo, con un crecimiento anual del 9.5 por ciento –el mayor entre los sitios relevantes del estado–. Su arquitectura Puuc, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, atrae cada vez a más viajeros que buscan algo distinto al bullicio de Chichén Itzá: silencio, belleza intacta, horizontes sin selfie stick.

Ek Balam, en cambio, registró una caída del 8.1 por ciento –12 mil 853 visitantes– respecto al año anterior. Los especialistas atribuyen esta variación a una redistribución natural del flujo turístico: cuando un sitio como Uxmal gana atractivo en las rutas del sur, otros ajustan su afluencia. No es una alarma; es el metabolismo de un ecosistema turístico que madura y se diversifica.

En ese ecosistema participan activamente otros once sitios: Dzibilchaltún, Xcambó, Kabah, Izamal, Aké, Labná, Acanceh, Sayil, Oxkintok, Xlapak y Chacmultún. En su conjunto, estos espacios tejen la red que da profundidad y pluralidad a la oferta arqueológica de Yucatán, evitando que todo el peso recaiga sobre un solo punto.

La votación para estos reconocimientos está abierta hasta el próximo 20 de abril

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Referente ineludible del circuito maya

Las estadísticas de marzo no son un destello aislado. Forman parte de una tendencia que lleva años escribiéndose con pasos de visitante: en 2025, el estado recibió aproximadamente 2.6 millones de personas en sus zonas arqueológicas y museos.

De la suma nacional de turistas en sitios arqueológicos de enero a noviembre de ese año –más de 9 millones de personas–, el 22 por ciento eligió Yucatán. Uno de cada cinco turistas culturales de México pasa por esta tierra.

El liderazgo tiene raíces profundas: la combinación de un patrimonio excepcional, infraestructura turística consolidada, conectividad aérea y el magnetismo global del mundo maya convierten a Yucatán en un destino que compite sin complejos en el mercado internacional. Y marzo, con su equinoccio y sus vacaciones, es el mes que mejor captura esa energía.

Mientras el Sol volvía a trazar su serpiente de luz sobre El Castillo, miles de personas salían de Chichén Itzá con el cuello torcido hacia atrás, sin querer despedirse. Afuera, en los caminos que llevan a Valladolid o a Mérida, ya venían más. Siempre llegan más.