Lo que durante años ha sido considerado un refugio natural para aves migratorias en la costa yucateca, hoy enfrenta una creciente amenaza por la presencia de motociclistas que utilizan la playa como pista clandestina de velocidad.
Habitantes y defensores ambientales de Telchac Puerto denunciaron que grupos de motociclistas, identificados por portar uniformes color naranja y presuntamente vinculados con agrupaciones provenientes de Dzemul, fueron captados realizando maniobras de alta velocidad sobre la línea costera, justamente en áreas donde diversas especies de aves playeras anidan cada temporada.
La situación ha generado indignación entre la comunidad, pues estas zonas representan un ecosistema frágil y de gran importancia para especies migratorias como el charrán y el chorlito, aves que cada año llegan a las playas de Yucatán para depositar sus huevos directamente sobre la arena.
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De acuerdo con habitantes del puerto, el paso constante de motocicletas pone en riesgo la supervivencia de estas especies, ya que los huevos suelen confundirse fácilmente con piedras y fragmentos de conchas, lo que los vuelve extremadamente vulnerables al peso de los neumáticos.
Vecinos señalaron que, además del daño provocado por los vehículos, las aves también enfrentan amenazas derivadas del descuido humano, como la presencia de perros sueltos y el tránsito de visitantes que ingresan sin respetar las áreas señalizadas, principalmente en las inmediaciones del Puerto de Abrigo.
Los denunciantes afirmaron que la población de aves playeras ha mostrado una disminución alarmante en los últimos años, situación que atribuyen tanto a la alteración de su hábitat como a la falta de vigilancia en la zona costera.
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Aunado al impacto ecológico, los habitantes denunciaron que tras el paso de los motociclistas la playa queda cubierta de basura. Botellas de vidrio, bolsas de plástico y diversos desperdicios permanecen sobre la arena, agravando el deterioro ambiental y afectando la imagen turística del puerto.
“La playa no es una pista de carreras, es un ecosistema que debemos proteger”, expresaron vecinos inconformes, quienes hicieron un llamado urgente a las autoridades para reforzar la vigilancia y aplicar las sanciones correspondientes contra quienes incumplen las disposiciones ambientales.
Cabe recordar que el tránsito de vehículos motorizados sobre playas y zonas de anidación está regulado y, en la mayoría de los casos, prohibido por normativas federales de protección ambiental. Sin embargo, habitantes consideran que las medidas actuales han sido insuficientes para evitar este tipo de actividades.
Finalmente, la comunidad exhortó tanto a visitantes como a pobladores a respetar las señalizaciones y contribuir a la conservación de uno de los patrimonios naturales más importantes de la costa yucateca, cuya biodiversidad depende del cuidado colectivo y de acciones concretas para frenar el deterioro ambiental.