Más allá de su fama, Chichén Itzá, la zona arqueológica más visitada de México, guarda inquietantes misterios que en gran medida salen a relucir durante la noche, cuando los turistas abandonan el lugar y la oscuridad se apodera del recinto.
Mediante redes sociales, José Antonio Keb Cetina, popular custodio nocturno de la ciudad maya sagrada, compartió el relato de su supuesto encuentro con una misteriosa luz, que pudo observar una noche poco después de que el sitio reabriera tras la pandemia por el Covid-19.
De acuerdo con su testimonio, durante aquella jornada laboral, solo se encontraba acompañado de "Chino, un perro integrante del reconocido grupo de los Guardianes de Kukulcán, ya que "Cachimba" y "Osa", estaban en recuperación luego de haber enfermado.
El custodio relató, que antes de digirise con el resto de la "manada" para cenar, observó como "Chino", miraba fijamente hacia el sacbé (camino prehispánico maya) que conduce hacia el icónico cenote sagrado.
"Tenía las orejas paradas, -¿Qué estará viendo?-, me dije. Cuando volteé, había un haz de luz sobre la copa de los árboles moviéndose; lo primero que pensé es que era alguien desde el otro lado y decidimos investigar", narró José Antonio.
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La misteriosa luz cruzó el sacbé
Para sorpresa del custodio y de su fiel acompañante, el haz de luz, que se movía de forma horizontal sobre la copa de los árboles, cruzó el antiguo camino maya. Keb Cetina, aseguró que la luz no podía provenir desde abajo, ni tampoco ser un drone, ya que no emitía ningún sonido.
Remarcó que no se trataba de ningún vehículo aéreo no tripulado (UAV), ya que era imposible que dicha luz, en caso de ser un artefacto tecnológico, ingresara entre la vegetación, justo en el punto en que se encontraba.
Los extraños sonidos que provenían de la selva
Cuando la inquietud y el misterio reinaban en el entorno, un sonido irrumpió la calma. "Comenzaron a oírse pasos que no habíamos oído antes, pero pasos como de un gigante, se oían romper las ramas y hojas secas del suelo", contó el testigo.
A medida que los sonidos se acercaban, contó el guardia, "Chino", su acompañante, se hizo a un lado, como si quisiera dar paso a algo o a alguien, e incluso, aseguró, el can solo regresó para intentar "empujarlo".
José Antonio describió que la luz parecía emanar de una lámpara, situación que no podía comprenderse, ya que la luminosidad se producía a una altura de entre ocho a 10 metros, al tiempo en que podían escucharse "pasos pesados".
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¿Un encuentro con el señor del monte?
A la mañana siguiente, cuando el astro rey volvió a brillar en el cielo, el custodio acudió a la zona solo para verificar que en el lugar no había ninguna rama rota, ni siquiera ningún tipo de señal que indicara movimiento entre los árboles.
"A los dos días fui a visitar a un amigo en su milpa... le conté lo sucedido y me dijo que era el Ximbal K´a´ax, un señor del monte que sale a dar sus recorridos nocturnos. No era malo, solo cuidaba, quizá supo de algo malo y lo fue a sacar, solo hacía su trabajo", finalizó José Keb.