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Yucatán

Santiaguito, el símbolo de fe y arrepentimiento que perdura en Hunucmá desde hace más de 100 años

La tradición en Hunucmá relaciona a Santiaguito con el arrepentimiento y la transformación espiritual.

Hunucmá revive la tradición de Santiaguito en las celebraciones de Corpus Christi
Hunucmá revive la tradición de Santiaguito en las celebraciones de Corpus Christi / José López

En el marco de las festividades de Corpus Christi, una de las celebraciones religiosas y populares más importantes de Hunucmá, destaca la presencia de la imagen de Santiago Apóstol, mejor conocido entre los habitantes como Santiaguito, cuya devoción se mantiene viva desde hace más de un siglo.

Como cada año, la imagen ocupa un lugar especial en el altar instalado al costado izquierdo del atrio del templo parroquial. Se trata de una representación de Santiago montado sobre un corcel y portando una espada, mientras a los pies del caballo aparece la figura de un hombre tendido en el suelo, símbolo de la conversión y el triunfo de la fe.

La tradición local relaciona a Santiaguito con el arrepentimiento y la transformación espiritual. Según la enseñanza cristiana, el apóstol fue uno de los discípulos más cercanos a Jesucristo. Debido a su carácter fuerte e impulsivo, junto con su hermano Juan recibió de Cristo el sobrenombre de Hijo del Trueno, pero con el paso del tiempo aprendió a dominar su temperamento y se convirtió en ejemplo de entrega y fidelidad.

En Hunucmá, los fieles consideran a Santiago el Apóstol una imagen milagrosa. Muchas personas afirmaron haber encontrado consuelo espiritual y fortaleza para cambiar el rumbo de sus vidas gracias a su intercesión.

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Uno de los acontecimientos más recordados por los devotos ocurrió hace aproximadamente seis años, cuando la imagen fue robada de una vivienda particular donde se encontraba resguardada antes de las fiestas de Corpus Christi.

Carmen Cauich recordó que dos hombres llegaron a un predio de la calle 32 entre 23 y 25 argumentando que estaban interesados en comprar unas antiguas puertas de madera. Mientras uno distraía a los propietarios, el otro aprovechó para sustraer la imagen y escapar a bordo de un vehículo.

La desaparición causó gran preocupación entre la familia y los devotos. Tras presentar las denuncias correspondientes ante las autoridades y difundir el caso en diversos medios de comunicación, pasaron tres días sin noticias.

Sin embargo, ocurrió un hecho que muchos consideran un auténtico milagro. Una llamada anónima alertó sobre una bolsa negra abandonada a la salida de Hunucmá rumbo a Mérida, cerca de la antigua planta cervecera. Al acudir al sitio junto con elementos policiacos, encontraron en su interior la imagen de Santiaguito.

Aunque presentaba algunos daños, la figura fue recuperada y posteriormente restaurada por un artesano de apellido Romero, quien se negó a cobrar por el trabajo al considerarlo una muestra de su propia devoción.

La noticia se propagó rápidamente por toda la comunidad. Muchos habitantes interpretaron el regreso de la imagen como una señal de arrepentimiento por parte de quienes la sustrajeron, quienes finalmente habrían decidido devolverla para corregir su error.

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La historia de Santiaguito también está ligada a la familia Cauich, custodios de esta tradición durante generaciones. Sus integrantes relataron que hace más de 100 años existía una imagen de madera casi de tamaño real que pertenecía a sus antepasados, pero fue destruida en un incendio ocurrido hace aproximadamente 45 años.

Para no perder la costumbre, durante varios años los devotos solicitaron una imagen procedente de Mérida que era llevada a Hunucmá sólo durante las fiestas de Corpus Christi.

Posteriormente, la actual imagen pasó a formar parte de la tradición local. Perteneció a don Guarino, vecino de la población, quien antes de fallecer la heredó a la maestra Irene Castilla. Desde entonces, ella la presta cada año para que participe en las celebraciones religiosas.

Si las condiciones lo permiten, la imagen será trasladada nuevamente al atrio del templo para formar parte de la tradicional Ramada de Corpus Christi, donde permanecerá durante las festividades como símbolo de fe, devoción y esperanza para cientos de fieles.

Para los habitantes de Hunucmá, Santiaguito no es únicamente una imagen religiosa, sino un legado espiritual que ha acompañado por generaciones las tradiciones y costumbres de la comunidad.