La Armada de México reforzó la vigilancia en aguas de Yucatán para frenar la captura y utilización ilegal de la cacerolita de mar como carnada, una práctica que pone presión adicional sobre una especie protegida y considerada en peligro de extinción.
A través de la IX Novena Zona Naval, la Secretaría de Marina (Semar) informó que personal de la naval, en funciones de Guardia Costera, realizó un operativo de inspección y vigilancia marítima en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), con el propósito de verificar el cumplimiento de la normativa ambiental y detectar el aprovechamiento ilegal de estos ejemplares.
La cacerolita de mar no es un recurso pesquero ordinario. Se trata de un animal de gran antigüedad evolutiva, cuya presencia en las costas está vinculada con ecosistemas de importancia para numerosas especies. Sus huevos, larvas y ejemplares forman parte de las redes alimentarias de las zonas costeras, y sus actividades de alimentación contribuyen al movimiento y reciclaje de materia orgánica en los fondos donde habita.
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Especie relevante
Su conservación también tiene relevancia para otras especies. Durante sus temporadas de reproducción, las cacerolitas que llegan a las playas y zonas intermareales aportan alimento a diversas aves y otros organismos, por lo que una disminución de sus poblaciones puede repercutir en otros componentes del ecosistema.
El problema es que sus poblaciones enfrentan diversas presiones; entre ellas la captura directa para utilizar los ejemplares como carnada, además de la transformación y pérdida de los ambientes costeros donde se reproducen. La contaminación, las alteraciones de las playas y humedales y las actividades humanas en las zonas de reproducción también pueden afectar su ciclo biológico.
A ello se suma una característica que vuelve especialmente delicada su recuperación: la especie tiene un crecimiento lento y alcanza la madurez sexual después de varios años. Por ello, la pérdida de ejemplares adultos puede tener consecuencias importantes para la renovación de sus poblaciones.
En Yucatán, donde existe una extensa franja litoral y numerosos ambientes costeros, la protección de esta especie adquiere particular importancia. Las autoridades buscan impedir que la demanda de carnada derive en la extracción de ejemplares que deberían permanecer en sus hábitats naturales.
Vigilancia coordinada
Como parte del operativo, unidades de superficie mantienen patrullajes de vigilancia en coordinación con inspectores de pesca y personal de Profepa. Los recorridos tienen como finalidad identificar posibles irregularidades, inhibir prácticas prohibidas y verificar que las actividades desarrolladas en el mar se ajusten a las disposiciones ambientales.
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La vigilancia también busca fortalecer la protección de los ecosistemas costeros, donde confluyen actividades pesqueras, turísticas y productivas con áreas utilizadas por distintas especies para alimentarse y reproducirse.
La Secretaría de Marina señaló que estas acciones forman parte de su compromiso con la protección de la biodiversidad, la sustentabilidad de los mares y el cumplimiento de la legislación ambiental.
La atención no se limita a evitar la extracción de ejemplares. La conservación de la cacerolita de mar depende también de mantener en buenas condiciones las playas, humedales y otros ambientes costeros que utiliza durante las diferentes etapas de su ciclo de vida.
Para reportar emergencias en el mar o solicitar apoyo, la IX Zona Naval mantiene disponible el teléfono 969 935 4306.