Como parte de la culminación del novenario de la Alborada a San Miguel Arcángel, se realizó el tradicional baile y entrega de las piñatas, una de las costumbres más arraigadas de esta antigua villa yucateca.
Las piñatas forman parte de las promesas que diferentes familias o personas entregan al convite encabezado por los anfitriones, que tienen el honor de recibir en su domicilio a la imagen patronal del novenario titular, el cual concluyó este fin de semana.
Entre el trajín, la comida y la convivencia con socios, interesados y devotos, la celebración llegó a su punto culminante con el convite que recorrió las calles para recoger las piñatas entregadas en promesa.
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El ambiente estuvo marcado por los voladores, la música de charanga y la alegría de compartir con los visitantes esta arraigada tradición, que contó con una notable participación de la comunidad.
Con el rezo de la última novena y las diferentes actividades de índole tradicional, llegaron a su culminación los festejos de la Alborada, a escasas tres semanas del inicio de la fiesta patronal.
Sobre estas tradiciones, Yorver Puc Uh, anfitrión en la edición de este año, comentó que “el baile de las piñatas es una forma muy particular del pueblo de hacer su celebración festiva popular, en la cual las familias se enlistan y colocan en las puertas de sus casas las piñatas que posteriormente recoge la comitiva”.
Asimismo, se realizó el tradicional baile de la Cabeza de Cochino, actividad que este año destacó por la participación de varias cabezas, todas especialmente adornadas con esmero y cintas de colores, mientras mestizas y jaraneros danzaron al ritmo de la música.
Las novenas se efectuaron en el domicilio de la familia Puc Uh, donde en un altar estuvo expuesta para veneración una pequeña imagen de San Miguel Arcángel, semejante a la imagen patronal, pero en menor escala.
Se explicó que esta pequeña imagen permanece habitualmente dentro del nicho principal del patrono de la comunidad y es retirada para ser trasladada al domicilio correspondiente durante las celebraciones.
Como parte del cierre de la alborada, la imagen fue llevada hasta la iglesia parroquial, donde se rezó la última novena ante una nave que lució repleta de feligreses. Se reportó la participación de poco más de 400 personas durante las diferentes noches que comprendió el novenario patronal.
Estas actividades se realizan de acuerdo con una tradición establecida a través de los años. El novenario de la Alborada se lleva a cabo en agosto a San Miguel Arcángel, patrono de la comunidad; en abril, a la Virgen María; y en junio, al Cristo de la Transfiguración.