La monumental iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol, ubicada en el centro de la cabecera municipal, es uno de los principales referentes de identidad para los habitantes y, como símbolo patrimonial, representa y distingue a esta localidad yucateca.
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De acuerdo con informes parroquiales y trabajos de investigación, el templo es una obra desarrollada a mediados del siglo XIX, vinculada al cura Raymundo Pérez González. Sus cimientos se encuentran sobre la primitiva capilla del pueblo de doctrina establecida por los frailes franciscanos durante la primera etapa de evangelización, posterior a la conquista española.
El que fuera cronista del municipio, Francisco Cristino Zapata Reyes, resaltaba el valor histórico y cultural del edificio al señalar que “el edificio de la iglesia es un rostro que hace referencia directa a nuestro pueblo de Seyé”, además de considerar sus torres, historia y tradiciones como baluartes del Patrimonio Cultural de la comunidad.
Los datos históricos señalan que la construcción se desarrolló entre 1850 y 1855, impulsada por Raymundo Pérez González, entonces párroco de Hoctún, quien también destacó como político y benefactor, integrante del Congreso local y miembro del grupo conservador. Durante varios años, Seyé dependió de la jurisdicción parroquial de San Miguel de Hoctún.
Inicios del municipio
Seyé es un pueblo de origen prehispánico que, tras la conquista española, se convirtió en encomienda de criollos. Durante la primera evangelización quedó como pueblo de visita de los franciscanos, inicialmente bajo el convento de Hocabá.
En 1636, con la fundación de la parroquia de Hoctún, pasó a depender de esta jurisdicción. Fray Diego López de Cogolludo, en su Historia de Yucatán publicada en 1681, hizo referencia a esta relación parroquial al mencionar el beneficio de Hoctún y señalar entre sus pueblos de visita a Seyé, dedicado a San Bartolomé Apóstol.
La obra de Pérez González conservó el antiguo presbiterio, mientras que la nave de paja fue desmantelada para levantar los muros de piedra y construir el frontispicio. La fachada quedó rematada con dos torres de tres cuerpos, dando al inmueble el aspecto de templo parroquial.
Los grandes ventanales de la nave, el espesor de sus muros y los cuartos anexos son elementos que permiten identificar la construcción como una obra del siglo XIX. En la parte superior del frente se encuentra un nicho posiblemente destinado a una imagen de piedra del santo patrono, aunque no existe testimonio que confirme que alguna vez albergó una escultura.
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En el interior son escasas las imágenes sagradas de la época colonial. Destacan la imagen de San Bartolomé Apóstol, correspondiente al siglo pasado, un Cristo negro, Santa Inés y una cruz de misión contemporánea.
El templo permanece como testimonio de distintas etapas de la historia de Seyé y como uno de los principales símbolos arquitectónicos y religiosos de esta comunidad.
JGH