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Yucatán / Mérida

Recuperan hasta 400 bóvedas abandonadas en los panteones de Mérida durante 2026

La normativa municipal establece procedimientos para recuperar espacios cuyo abandono se prolongue, mientras las autoridades deben permitir que las familias acrediten sus derechos.

Xoclán concentra más de la mitad de las bóvedas de los panteones municipales de Mérida
Xoclán concentra más de la mitad de las bóvedas de los panteones municipales de Mérida / Por Esto!

Mérida tiene 71 mil 964 bóvedas en sus panteones municipales, y quien tiene derecho de uso sobre una debe renovarlo cada tres años. Si no lo hace, el Ayuntamiento puede iniciar un procedimiento para recuperar el espacio. Solo en lo que va del 2026, entre 300 y 400 bóvedas han sido regularizadas por abandono prolongado, según la jefa del Departamento de Panteones, Guadalupe Candelaria Uxul Bacab.

El tema llega justo cuando las familias se preparan para Fieles Difuntos. Los cementerios municipales abrirán de 8:00 a 18:00 horas el 1 y 2 de noviembre, y el lunes 2 habrá misas en Chuburná, Florido, Xoclán y el Cementerio General. El año pasado, más de 30 mil personas visitaron los cinco panteones urbanos durante noviembre, frente a casi 18 mil en el 2024, de acuerdo con el propio Departamento.

Dónde descansa la ciudad

El municipio administra 38 cementerios: cinco en la zona urbana y 33 en comisarías. El de Xoclán concentra 36,851 bóvedas, 51.21% del total; el Cementerio General suma 25,751, 35.78%. Les siguen el Florido, con 4,327; Jardines de la Paz, con 2,054; y Chuburná, con 660. Los 33 cementerios de las comisarías reúnen apenas 2,321, unas 70 por camposanto en promedio, según un cálculo de la redacción.

Esta actividad forma parte de las acciones para fomentar la inclusión de las personas con discapacidad en los espacios públicos

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La concentración importa porque es en esos dos donde la presión de espacio se siente primero. Y ahí es también donde las cifras públicas dejan más dudas.

Un derecho que hay que actualizar

El nuevo Reglamento del Servicio Público de Panteones establece que quien tiene una bóveda en un cementerio municipal debe refrendar su

derecho de uso cada tres años. Antes de iniciar el procedimiento de recuperación, la autoridad debe notificar al titular y publicar la lista de permisos próximos a vencer.

Las tumbas abandonadas tienen un trámite aparte, con inspecciones, expediente y plazos para que las familias acrediten su derecho.

El reglamento crea también una “fosa digna”, que sustituye a la fosa común y recibiría restos no identificados o no reclamados, restos cuyo derecho de uso venció y restos trasladados a petición de la familia.

El costo del refrendo, según el Departamento de Panteones, es de 30 unidades de medida y actualización (UMA) en los tres primeros periodos y de seis UMA a partir del cuarto.

Con la UMA de 117.31 pesos vigente desde febrero, serían unos 3,519 pesos y unos 704 pesos, respectivamente, un cálculo de la redacción. No queda claro si los 30 UMA se pagan una vez o en cada uno de los tres periodos.

La renovación no es una novedad absoluta. En el 2023, el Ayuntamiento informó que las bóvedas dejaron de ser perpetuas, que se rentaban por diez años y que las familias debían confirmar su interés al menos cada tres. Ese año, en el Cementerio General, se rescataron 200 bóvedas abandonadas y otras 200 estaban en proceso; los restos fueron exhumados y cremados con el acuerdo de los deudos.

¿Cuánto espacio queda?

En septiembre del 2023, trabajadores de Xoclán dijeron que quedaban 529 fosas libres de una capacidad de 34 mil 656, y que ya no se vendían bóvedas nuevas: sólo se rentaban por tres años. En octubre del 2025, una nota señalaba que ese panteón tenía unas 36,000 bóvedas y más de 300 espacios disponibles para quienes no tenían lote heredado. Hoy, el Ayuntamiento reporta 36,851 bóvedas, pero no ha dicho cuántas están libres.

Las cifras no se pueden comparar de forma directa: unas hablan de fosas y otras de bóvedas, y la capacidad de Xoclán pasó de 34,656 a 36,851 sin una explicación pública. Lo único claro es que, en dos años, el número de espacios libres reportado bajó de más de 500 a más de 300.

Lo que permite el reglamento

Uxul Bacab afirmó que el cementerio no quita bóvedas a los ciudadanos y que el mantenimiento de cada una es responsabilidad de su titular, mientras el municipio se encarga de la limpieza, la poda y la fumigación. No es necesariamente una contradicción: recuperar un espacio tras un procedimiento no es lo mismo que quitarlo. Pero las dos cosas conviven: el Departamento regulariza entre 300 y 400 bóvedas por abandono y el reglamento le da el procedimiento para seguir haciéndolo.

El reglamento tampoco precisa, en lo publicado, cuántos días tiene una familia para responder, qué pasa exactamente con los restos si no hay respuesta ni cuándo entra en vigor. Son datos que cualquier titular necesita antes de que le llegue un aviso.

Las autoridades estatales informaron que se incrementará la presencia de policías en los panteones, donde se espera la llegada de miles de familias

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La ciudad que visita y la que paga

Detrás de las visitas hay un negocio que crece. Mérida cuenta con al menos 24 funerarias, cuando hace una década había menos de una docena. Una inhumación básica cuesta entre 5,000 y 7,000 pesos, y los paquetes completos llegan a unos 60,000. En el 2025 se registraron unas 900 muertes al mes en la ciudad, aunque no hay una cifra oficial.

El Cementerio General, construido en 1821 y declarado patrimonio cultural en el 2013, tiene 34 mausoleos históricos. El Ayuntamiento invierte más de 200 mil pesos en restaurar el de Felipe Carrillo Puerto y planea intervenir al menos diez, con prioridad para los que no tienen herederos vivos.

Lo que falta por responder

Antes de que termine el año, hay preguntas que sólo el Ayuntamiento puede contestar: cuántas bóvedas libres quedan en Xoclán y en el Cementerio General, cuántos titulares han sido notificados, cuántas familias optaron por la cremación y dónde quedan los restos de las bóvedas recuperadas. Mientras eso no se aclare, cada 2 de noviembre las familias llevarán flores a un lugar cuyo espacio, para muchas, ya tiene fecha de renovación.